Casacuberta, de colgar embutidos a campeón del mundo

, ENVIADO ESPECIAL

Pere Casacuberta, 18 años, jamás ha ganado un duro con el, atletismo. Cuenta que ahora le han prometido en la federación 200.000 pesetas por el titulo, más 50.000 por haber sido segundo por equipos, y que le han dicho que le van a gestionar una beca mensual de 15.000 pesetas. Pero él todavía no ha visto más que las 10.000 que le dieron el miércoles pasado para estar hasta ayer en Nueva York.Sabe que a los atletas séniores y a las femeninas les dieron 30.000 pesetas de dieta. Dice que algún día los júniores se tendrán que plantar "porque podrá haber discriminaciones en los premios, pero nunca en las dietas".

Se lleva de Nueva York una máquina de fotos. Él hubiera querido llevarse también un reloj para su padre y una radio para su madre a ver si, así, ya no me quitaba la mía"-, pero sus ahorros no le dieron para más. Cuando le den las 250.000 pesetas -"oye, nunca he visto tanto direro junto"-, quiere sacarse el carné de conducir y ver si le alcanza para un coche de segunda mano, aunque tenga que poner algo de las 45.000 pesetas que cobra todos los meses.

Ahora que se ha proclamado campeón mundial júnior, piensa que va a ser alguien en el atletismo. Le gustaría dedicarse a la maratón y prefiere el cross a la pista. Sabe que en las pruebas sobre carretera hay dinero fácil, pero que la federación es contraria a que los atletas participen en ellas. A la hora de elegir, cree que se inclinaría a ir por libre y "si luego la federación me selecciona, pues... mejor, pero debe entender que se han de satisfacer las necesidades mínimas para vivir".

Pere Casacuberta tiene una complexión fuerte -" 1,67 metros de estatura y 60 kilos de peso" para ser atleta. Por su trabajo, debe tener, necesariamente, "aun que yo creo que lo debo a que cuando a los 15 años dejé los estudios, ayudé en el campo a mis padres. Luego quise trabajar en la fábrica para independizarme. El año pasado no fui al mundial porque trabajaba 14 horas diarias y acababa destrozado. Ahora tengo jornada partida y totalizo ocho horas de trabajo".

La fábrica y el entrenamiento -una hora corriendo a un ritmo de 3.35 minutos por kilómetro más series de 3.000 o 5.000- ocupan la vida de Pere. No tiene novia ni quiere tenerla "porque las mujeres son muy absorbentes"

Pere Casacuberta lleva haciendo atletismo desde los nueve años. Iba al colegio nacional mixto Guillerm de Montradon y Escoda. Allí, el profesor de Educación Física hacía correr a los alumnos. A Pere le gustaba, no se le daba mal y fichó por el Atlétic Vich. Al poco tiempo, se apartó de la disciplina de los entrenamientos para hacer carreras populares. Su entrenador, José María Vila, le hizo comprender que él podía llegar muy lejos en el atletismo con la preparación adecuada y le convenció para que, nuevamente, se encaminara hacia la competición atlética. Fue campeón de España juvenil y esta temporada campeón de España y mundial júnior en las primeras competiciones en las que participó tras una preparación seria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 26 de marzo de 1984.

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