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Bernie O'Brien,

miernbro del departamento de Economía Sanitaria de la Universidad de Brunel, en Gran Bretaña, ha realizado un estudio cuyos resultados echan por tierra una consideración tradicional: la flema británica no existe; lo que sucede es que los ingleses están atontados por los tranquilizantes, sedantes y antidepresivos que ingieren, y que les convierten en unos neuróticos. El estudio, financiado por la industria farmacéutica, dice que, de los cinco países seleccionados, Gran Bretaña ocupa el primer lugar en cuanto a neuróticos (355 por mil al año), seguida de Francia, Italía, y España. Los alemanes están en último lugar.

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