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Queda libre, sin prestar declaración, el joven que denunció malos tratos causados por un suboficial de la Guardia Civil

Rafael Castro, el joven que acusa a un subteniente de la Guardia Civil de haberle provocado la pérdida parcial de un testículo en un interrogatorio al que fue sometido el pasado 16 de diciembre en el cuartel del municipio de Tocina (Sevilla), con ocasión de su primer arresto, fue puesto ayer en libertad, con lo que concluía su segunda detención, iniciada en la mañana del pasado domingo. Rafael Castro y Francisco Márquez -detenido el domingo, y puesto ahora en libertad como aquél-, no prestaron ayer declaración ante el juez, por lo que deberán comparecer ante el mismo el próximo día 26.

Las dos detenciones de Ricardo Castro se produjeron por considerársele sospechoso de participar en el robo de una escopeta de un vecino de la localidad sevillana de Los Rosales. Después de pasar dos días en el cuartel de Tocina, Castro fue trasladado ayer a Lora del Río para declarar ante el juez.El miembro de la Guardia Civil a quien el joven acusa de las lesiones que le costaron la pérdida parcial de un testículo es el subteniente de la línea de Tocina, Miguel Viciana Ruiz, y no el teniente de Lora del Río como erróneamente publicó EL PAÍS el lunes, en la primera información sobre el suceso. La confusión nació de las primeras declaraciones de la familia de Rafael Castro, que acusaba "al subteniente de Lora" y de la propia Guardia Civil, cuyos cuarteles de Tocina y Lora negaron que existiera un subteniente del cuerpo en la comarca, lo que hizo creer que la persona a quien el joven imputaba los hechos era el teniente de Lora.

A la prisión de Lora llegó Rafael Castro acompañado de Francisco Márquez, también acusado del robo de la escopeta Allí ambos coincidieron con Antonio El Tigre, que según ellos fue quien entregó la mencionada es copeta a la Guardia Civil el día 19 de diciembre, cuando Rafael estaba en la clínica reponiéndose de la operación del testículo. "Él era el que la había robado y el único que sabía dónde estaba afirman. Francisco confiesa que sólo le interrogaron "para que yo acusara a Rafael, cuando yo sé a fondo que él no ha sido". 'El Tigre' estaba en la prisión de Lora del Río no por el robo de la escopeta sino porque fue sorprendido hace unos días cuando robaba un cochinillo.

Justificar malos tratos

"Que no detengan a El Tigre", dice Rafael, "me hace sospechar que sólo me quieren acusar a mí para justificar los malos tratos". Aquel día, el 16 de diciembre, en que presuntamente fue maltratado Rafael Castro, es relatado miz nuciosamente por su madre desde el momento en que "a la una de la madrugada nos despertaron los civiles porque quería el subteniente hacerle una preguntas a mi hijo", hasta que, a las dos de la tarde, volvió Rafael del cuartel "andando espatarrado como un murciélago y con la cara negra".

"El subteniente me tenía esposado con las manos atrás -narra Rafael Castro-, y agarrándome de los pelos me dio tres golpes en mis partes con la rodilla; después, yo ya tirado en el suelo, se vino para mí y lo agarró su chófer y le dijo: 'Déjalo, que ya les has dado bastante'. Después pedí un médico, cuando me vi que estaba mal y me lo negaron". Así lo declaró Rafael en su denuncia y así lo ratificó ante el capitán de la Guardia Civil de Carmona, que le interrogó sobre los presuntos malos tratos, dentro de la investigación que el mismo cuerpo esté llevando a cabo. Rafael Castro destacó ayer la corrección del capitán de compañía de Carmona al interrogarlo.

Rafael Castro, operado el propio 16 de diciembre en la ciudad sanitaria 'Virgen del Rocio' de Sevilla de una lesión que obligó a extirparle parte de un testículo, afirma que no es la primera vez que le pegan: "Antes había un teniente de la Guardia Civil de Tocina que siempre que iba me pegaba puñetazos por todas partes". Rafael Castro ha sido detenido en varias ocasiones, la primera a los 16 años, acusado siempre de pequeños robos. Piensa que fue el dueño de la escopeta, conocido como 'El Treintaduros', quien le denunció como sospechoso del robo. "Yo nunca me he llevado bien con el Treintaduros y siempre que pasa algo me acusa a mí". Rafael pasó su última revisión médica el lunes pasado en el cuartel de Tocina.

No ha vuelto a ver al subteniente, del que en el cuartel de la Guardia civil se afirma que está de permiso y ha ido de compras con su esposa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 1984

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