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Sarria volvió a ser ayer un feudo madridista

El Madrid, que vino a Sarrià por amistad -rebajó en tres millones su cotización habitual-, se encontró con una goleada que puede levantarle el ánimo. Los jugadores españolistas no se sintieron, en ningún momento, protegidos por su público, entre otras razones porque el público volvió a ser anoche del Real Madrid.Pavic jugó conservador, al contragolpe, colocando tres hombres técnicos en el centro del campo (Lauridsen, Márquez y Soler) y al todoterreno Zúñiga. Delante, Mauri y Giménez estuvieron. férreamente marcados por Camacho y Salguero. Job y Robi intentaron aprovechar sus pasillos sin decisión y, pese a que el Español sacaba muy bien el balón desde atrás, las penetraciones se diluían al llegar al área blanca.

El Madrid se aprovechó de la candidez españolista -sus jugadores no dieron ni una sola patada- y dominó el centro del campo con el despliegue de Bernardo, la habilidad de Lozano y la servidumbre de Isidro y San José, aprovechando los descuidos blanquiazules -Nkono no tuvo su noche- y las galopadas de Metgod para golear. La afición madridista, crecida por el resultado, coreó varios oles al final e incluso pidió "otro, otro, otro", tras la pifia de Nkono.

Lo que está intentando el Español tiene su mérito. Resulta difícil, en el fútbol español, construir un equipo con gente de casa y joven. Escasea la paciencia. La afición, que ayer se reprimió los pitos -primero porque se trataba de un partido amistoso y segundo porque estaba en clara minoría-, pedirá pronto triunfos. Pero estos chavales -que tienen calidad, ilusión y ganas- merecen que se les mime, pues ya cuidará Pavic de exigirles rendimiento. Barcelona está llena de vallas publicitarias con el escudo del Español. Su lema es bien claro, sencillo y explicativo: "Yo, cantera". Quien no entienda eso, que no vaya este año a Sarrià. Porque sufrirá. La afición blanquiazul debe entender que el aprendizaje cuesta tiempo y disgustos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de agosto de 1983

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