Ingeborg Reimers
Alemana, de 63 años, piloto de un avión sin motor, tuvo una suerte insólita el jueves cuando se lanzó en paracaídas desde una altura de 1.000 metros cerca. de Zell am See, región de Salzburgo (Austria). La mujer aterrizó en la proximidad de un cable de alta tensión después de haber abandonado su avión en una reacción de pánico por haber entrado en un nubarrón, informa la agencia austriaca Apa. Mientras que el avión se estrellaba contra un depósito de madera, la abuela era ingresada en un hospital por haber sufrido un shock, pero sin lesiones. La información austriaca añade que Ingeborg Reimers es considerada como piloto de mucha experiencia.


























































