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Victoria del francés Fignon que se aprovechó del esfuerzo de Marino Lejarreta

El francés del Renault Laurent Fignon aprovechó la falta de colaboración del Teka Antonio Coll, y el esfuerzo que al final pagó el español del equipo italiano Alfa Marino Lejarreta, para adjudicarse el triunfo en la cuarta etapa de la Vuelta, entre San. Carlos de la Rápita y Sant Quirze del Vallés, de 192 kilómetros. Son las eternas cosas en las que caen una vez sí y otra también los corredores españoles, aunque también entre franceses hay sus diferencias de criterio. Un consuelo. Y es que el gran favorito, Bernard Hinault, acabó molesto con su compañero de equipo que propició una escapada en la que el gran beneficiado, pese a ser tercero, fue Marino Lejarreta, que arañó varios segundos en la general.

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Los corredores se tomaron la etapa de ayer con idénticos criterios de comodidad de las anteriores, conscientes de que se trataba de la última de transición antes de la dura prueba de hoy. Por si ello fuera poco, un fuerte viento retrasó aún más la marcha de los ciclistas, que llegaron a acumular bastantes minutos de retraso en relación con el horario inicialmente previsto.A partir del kilómetro a 16 de la meta, comenzaron los ataques en busca de posiciones para el sprint final, y para aprovechar publicitariamente la presencia de las cámaras televisivas. Se produjeron intentos de Vilamajó, Belda, Chozas y Didier, así como de Albelda y Diatzen. En el kilómetro 184 saltó José Antonio Cabrero, pero tras él salió como una flecha el francés Fignon, que le superó con facilidad y se fue unos metros en solitario. Sin embargo, Antonio Coll, primero, y Marino Lejarreta, algo después, se unieron al francés en lo que sería la escapada definitiva de la carrera. Más bien, Coll y Fignon se pegaron a Lejarreta.

Estos tres hombres eran conscientes de que podrían llegar distanciados con cierta facilidad a la meta, pero tanto el francés Fignon, como el sabadellense Antonio Coll, permanecieron detrás de Marino Lejarreta -más interesado en arañar segundos para la general que en ganar la etapa, aunque también lo intentó-, y sólo el actual ganador de la Vuelta llevó el peso de la fuga, circunstancia que le dejaría en inferioridad de condiciones a la hora del sprint.

Era comprensible que Fignon no tirara, al ser compañero de Hinault, pero la táctica de Coll no le salió bien y en los últimos metros, en un sprint muy largo, fue superado por el francés. Son las eternas cosas que no parecen acabar entre corredores españoles. Coll reconoció al final que "efectivamente no he tirado, pero yo iba a ganar la etapa, aunque al final me faltaron las fuerzas para superar al francés". Y Marino, con cara de circunstancias, expresaba su enfado por la falta de colaboración.

El caos final

Hay que insistir, al margen de lo deportivo, en los graves defectos organizativos que se producen diariamente en cada llegada. Las fuertes aglomeraciones, siempre incontroladas, propician el negocio de los carteristas. Vaya como nota el ejemplo de que en San Carlos de la Rápita fueron 56 las víctimas de los cacos. Intereses políticos y económicos son los que determinan las designaciones de las líneas de meta, y parece que la organización y la seguridad se acaba cuando entra el primer clasificado de la etapa. Ayer, sin ir más lejos, el italiano Guerrieri perdió casi dos minutos porque no pudo cruzar la meta ante la avalancha de espectadores que taponaron la llegada bastantes metros antes de la línea final.El triunfador Laurent Fignon lleva dos años como profesional. Debutó en el Giro de Italia y se clasificó en el lugar 20. El año anterior ganó dos etapas del Tour de Vancluse, así como tres etapas en diversos criteriums. Este año venció en una etapa de la clásica Tirreno-Adriático, y en el prólogo del Tour D'Armor. Se afirma que sus relaciones con el monstruo Hinault son algo peor que frías, y ayer se debieron acre centar por su decisión de ataca a 9 kilómetros de la meta, lleván dose tras de sí a Marino Lajarreta, que ganó varios segundos en relación con el propio Hinault

En todas partes cuecen habas. Se disputa hoy la quinta etapa de la Vuelta, una de las más duras y que a buen seguro puede delimitar ya el real momento de forma de los favoritos. Serán 195 kilómetros entre Sant Quirze del Vallés y Castellar de Nuch. Los corredores se encontrarán en el kilómetro 70 con el Coll de Furnich; en el 110 el alto de Olost, de tercera, al igual que el alto de Berga en el 155; Los problemas y las primeras acciones serias de esta Vuelta pueden darse en la subida a Castellar de Nuch, puerto de primera categoría en donde está situada la meta.

Clasificaciones

La clasificación general presenta la novedad de Marino Lejarreta. Del puesto 29 ha subido al 10. Le separan 20 segundos de Hinault. Así se comprende su enfado. Las auténticas novedades se esperan para hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de abril de 1983

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