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'Retorno a Brideshead' le costó a la televisión independiente británica unos 1.000 millones de pesetas

La producción de Retorno a Brideshead costó a Granada Televisión cerca de mil millones de pesetas (cinco millones de libras esterlinas) y veintiséis meses de trabajos, pero el resultado mereció el esfuerzo: fue calificada en 1981, cuando se emitió por la cadena comercial ITV, como la "serie más cercana a la perfección jamás realizada para la pequeña pantalla".

El éxito de la serie -que ha sido también emitida en Estados Unidos- se debe a una fórmula clásica: buen director, magnífico guionista, actores de lujo y una puesta en escena tan cuidada que hasta el oso de peluche que aparece en muchas escenas fue alquilado a un coleccionista. Granada compró los derechos de Regreso a Brideshead en otoño de 1977. Hollywood -la Metro Goldwyn Mayer- se había interesado en ella en 1945, pero el propio autor se negó a venderla cuando el productor americano le explicó que sería una preciosa "película de amor". En 1950, otra productora, esta vez con Graham Green como guionista, intentó el rodaje, pero tuvo que abandonarlo por falta de dinero.Cuando Granada TV se decidió, lo hizo a sabiendas de que el presupuesto sería muy alto. La serie iba a ser rodada íntegramente en película -por primera vez en la historia de las series televisivas británicas- y el rodaje iba a ser largo. La filmación comenzó el 1 de mayo de 1979, en Malta; se interrumpió en octubre del mismo año, a causa de una huelga en la ITV, y continuó, con algunas otras pausas debido a compromisos previos de los actores, hasta el 24 de julio de 1981.

Uno de los principales problemas con que tropezaron los productores era encontrar el escenario ideal para el castillo de Brideshead. El lugar elegido, el castillo de Howard, en Yorkshire, fue perfecto. En este palacio, uno de los edificios barrocos más espectaculares de Inglaterra, construido en el siglo XVIII, se rodaron la mayor parte de las escenas. Para representar el cuarto de Charles Ryder en un colegio de Oxford, se negoció con el Hertford College, donde estudió Waugh (la habitación es exactamente una de las que ocupó el novelista en su época estudiantil), y se amuebló con todo cuidado para que respondiera a las indicaciones de la novela. Por ejemplo, se colgó una reproducción de Los girasoles, de Van Gogh, y otra de Roger Fry.

La furia detallista del productor, Derek Granger, llegó hasta el extremo de que sus colaboradores pasaran diez días buscando por todo el Reino Unido huevos de un pájaro que está hoy día protegido por la ley. En una de las escenas de la novela, Sebastian está pelando huevos de chorlito, que se caracterizan por su color moteado, y dice que se los envía su madre desde Brideshead. Desgraciadamente, la ley prohíbe hoy día comer huevos de chorlito, así que el decorador tuvo que conformarse con huevos de gallina; eso sí, pintados cuidadosamente por una empresa especializada. Bastantes problemas causó también el oso de peluche de Sebastian, Aloysius: había que encontrar un ejemplar de época que respondiera exactamente a la descripción que hace Waugh, y se logró. Un actor, Peter Bull, es un coleccionista forofo de los ositos y presentó el muñeco perfecto. Fue contratado inmediatamente.

Una pieza maestra

Los críticos británicos afirmaron que el guión televisivo de la novela era una "pieza maestra" porque había conseguido hacer una serie perfecta de una novela que no lo es. El mago capaz de ese milagro es John Mortimer, un conocido escritor británico que tiene gran éxito como dramaturgo. Mortimer es también abogado y ha ejercido como tal defendiendo a la revista Oz y a la novela El amante de lady Chatterley frente a la acusación de obscenidad.La larga duración del rodaje hizo que algunos de los actores y actrices que intervienen en la serie la abandonaran momentáneamente para participar en otras películas. Es el caso, por ejemplo, de Jeremy Irons (Charles Ryder), que simultaneó Retorno a Brideshead con el papel estelar en La mujer del teniente francés, de Karel Reisz, junto a la actriz Meryl Streep. Los otros dos intérpretes principales, Diana Quick (Julia Flyte) y Anthony Andrews (Sebastian Flyte), son también muy conocidos en el Reino Unido como actores de teatro y de cine. Diana cuenta entre sus méritos el haber sido la primera mujer presidenta de la Sociedad de Arte Dramático de la Universidad de Oxford. Los tres estuvieron rodeados de compañeros de lujo: lord Laurence Olivier, Claire Bloom, sir John Gielgud y Stephane Audran, por sólo citar a algunos.

El mismo problema del tiempo hizo que la serie tuviera dos directores. Michael Lindsay-Hogg (director, entre otras películas, de Let it be, con The Beatles, y Nasty Habits, con Glenda Jackson) tuvo que abandonar el rodaje cinco meses después de empezarlo. Le sustituyó Charles Sturridge, a quien se deben la mayor parte de las trece horas de filmación. Sturridge tiene una clásica formación de Oxford como actor y director teatral y pertenece a la plantilla de Granada TV desde 1974. Dirigió otra de las series de éxito en la televisión británica, Coronation Street.

Los productores no han querido nunca confesar el coste exacto de Retorno a Brideshead. Expertos británicos, incluido el crítico del Financial Times, afirmaban en 1981 que fue de cinco millones de libras esterlinas. Para la revista especializada The Listener, la serie costó más que el presupuesto anual de la BBC. "Bien gastados", afirmaba The Times, "porque se trata de una serie irresistiblemente seductora".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de febrero de 1983

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