Buen cine fantástico
Jacques Tourneur fue un cineasta francés afincado durante casi toda su vida profesional en Hollywood. No se le tomó, como a muchos otros, demasiado en serio. Dedicado por los estudios a filmes de presupuesto medio y bajo, se le consideraba un buen artesano, con buenas maneras en la comedia y sobre todo en el cine fantástico, pero poco o nada más.Tuvieron que revisarse por la crítica especializada sus mejores filmes para que, en los años sesenta, se comenzase a mirar a las películas de Tourneur con ojos algo más afinados para redescubrir a este cineasta.
Y así se encontraron algunas pequeñas maravillas; de miniatura cinematográfica, de rara sensibilidad, un estilo perfectamente diferenciado por su transparencia y un buen gusto a prueba de temas mediocres.
Una de estas joyas es Yo anduve con un zombie, que es una de las obras más sutiles; del cine fantástico norteamericano. En España, que yo sepa, nunca fue estrenada, y los pocos que la han visto fue a través de una copia en no demasiado buen estado, que circuló en algunas sesiones de cine-clubs.
De ahí que su emisión en la pequeña pantalla sea casi una primicia, recomendable para todos los amantes del cine imaginativo y capaces de percibir en un relato narrado a la manera clásica repentinos toques de sorprendente originalidad.
Un clima desolado, casi opresor, con dibujos psicológicos de gran precisión, invade un relato al mismo tiempo inquietante y poético, extraño e íntimo, terrible y delicado, que hace de este filme, narrado sin el mayor engolamiento, una obra digna de codearse con los grandes monumentos del cine fantástico de la edad dorada de Hollywood: el de Tod Browning, James Whale o Ernst B. Schoedsack.
Yo anduve con un zombie se emite mañana a las 22.05 por la segunda cadena.


























































