gente

Gilles Suire,

carpintero francés de 33 años, se quemó vivo el viernes pasado en Bourcefranc, al oeste del país, después de manifestar que "no soporto más estar en paro". El obrero francés llevaba varios meses sin encontrar trabajo y vivía fundamentalmente dentro de su coche sin domicilio conocido. Roció su vehículo con gasolina, se sentó al volante y prendió una cerilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0008, 08 de mayo de 1982.