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Tribuna:

El baile de los cuartillos

Si hubiera que resumir en una sola frase la actividad que observaron las bolsas españolas en las reuniones de ayer habría que referirse al baile de los cuartillos, ya que la actividad presentó unos tonos aún más acentuados de moderación, y las diferencias en las cotizaciones de los distintos valores que se negociaban resultaron mínimas, y casi siempre inferiores a un entero. Constituyó la única novedad el renacer de dos valores del grupo bancario. Popular y Santander conseguían romper la racha de bajas sumando uno y tres puntos, respectivamente, a sus cotizaciones, quedando de mandados al cierre y presentando para la reunión de hoy algunos signos de que puedan mantener esta discreta trayectoria positiva. El resto de sus compañeros de sector mantuvieron las penurias de días anteriores, presentando saldos vendedores superiores a los 10.000 títulos, pero que no alcanzaban los 20.000, siendo el Vizcaya el menos ofertado, con un saldo vendedor de 3.234 acciones. Los márgenes entre los precios propuestos y los que efectivamente se realizaron continuaron ensanchándose en el caso de los bancos que presentaban superioridad de las órdenes vendedoras. Concretamente, once puntos separaban la cotización propuesta del Bilbao con el 344% que definitivamente marcaba, nueve los dos precios del Central, ocho era la diferencia que presentaba el 298% propuesto para el Hispano y, el 306% que definitivamente marcaba, y nueve puntos también separaban las posiciones aconsejadas al Vizcaya y el 358% que definitivamente marcó. Unicamente Banesto, con 19.555 acciones, a la venta, marcaba cambio al mismo nivel que le proponía el mecanismo de caja, el 337%, y cubría la oferta en un 64%. Y esto fue prácticamente todo lo que dio de sí el mercado en una reunión, como antes se comentaba, muy breve en cuanto a volumen de negocio, con los inversores poco dispuestos a realizar ofertas compradoras y los vendedores adoptando unas posturas un tanto distantes pero cautas, en previsión de que la mala racha se pueda ver de alguna forma frenada por este discreto resurgir de algunos valores bancarios, aunque: también se reconoce que su consistencia, al menos en las reuniones de ayer, resultaba muy discutible.

Por tanto, la expectación en torno al desarrollo de las reuniones de esta mañana, que, por otra parte, son las del cierre semanal, aumenta considerablemente. No es que existan grandes expectativas, pero lo cierto es que la resistencia del mercado, o mejor dicho de los principales interesados en su acontecer diario a que los índices generales pierdan el 100%, ha hecho surgir algunas expectativas y en base a ellas se viene actuando en las salas de contratación.

Los valores eléctricos fueron, con diferencia, los que presentaron una contratación más animada, a pesar de que las diferencias en sus cambios resultasen mínimas. Iberduero consiguió remontar en parte las pérdidas del pasado miércoles, aunque su posición al cierre era bastante débil y se veía amenazada por la presencia de una oferta de cierta consideración en el mercado madrileño, al 56,5%.

Donde parece que se está restableciendo la calma y que las aguas vuelven a su curso es en el mercado interbancario, donde los tipos de interés practicados comienzan a acercarse a los que realmente existen en el resto del sistema tras el drenaje de liquidez que representó el pago de los impuestos, especialmente del ITE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de mayo de 1982