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Alfonso Cabeza acepta un mano a mano con Vicente Calderón

Alfonso Cabeza respondió ayer al emplazamiento de Vicente Calderón en torno a la clarificación de las cuentas del club. Cabeza está dispuesto -"cuando quiera, donde quiera, a la hora que quiera y, si es posible, en televisión"- a un debate público con el anterior presidente del Atlético, "pero no con sus condiciones. Debemos estar solos, mano a mano, como responsables máximos cada uno de su gestión". El pasivo que dejó Calderón fue de 677 millones, y Cabeza lo aumentó en un año otros 242, es decir, a 919.Cabeza asegura que la carta de Calderón, publicada ayer por EL PAIS, en la que el anterior presidente del club pide una junta general extraordinaria para delimitar de una vez la cuota de responsabilidad de cada uno en su gestión presidencial, le llegó un día antes de que se celebrara la reunión de peñas el 19 del pasado mes de diciembre. "Tiene cosas", afirma Cabeza, "de película americana; como lo de señalar que se celebre con unos determinados compromisarios y con sus ex directivos. Habrá una asamblea, por supuesto; pero se hará en febrero o marzo, y se elegirán a los compromisarlos de manera dernocrática".

Al recordarle a Cabeza que la promesa de celebrar una asamblea para aclarar las cuentas ya la ha realizado en alguna otra ocasión, el presidente rojiblanco afirmó: "Sí; es cierto, lo he dicho; pero todos jugamos nuestras cartas y se procederá en el momento oportuno, no cuando unos cuantos quieran".

Alfonso Cabeza asegura que está dispuesto al enfrentamiento público con Calderón, aunque pone sus condiciones. "Debemos estar solos los dos. Los presidentes somos los responsables. Calderón, para mí, fue el mejor presidente del Atlético, y no me duelen prendas decirlo; pero los trece o catorce primeros años, no en los últimos. Y a cada persona se le valora por su labor completa. Calderón se fue porque quiso, nadie le echó. Ahora algunos dicen que quiere volver; pero para hacerlo tendrá que esperar a que me vaya, que dimita, me echen o termine mi periodo de mandato, y luego presentarse a unas elecciones. El Atlético no es la finca personal de nadie. ¿La mía? Tampoco, claro que no".

Sobre la polémica suscitada en torno a las cuentas heredadas del anterior mandato y a las gestionadas bajo el actual, Cabeza afirma que "yo no me inventé las deudas que había. Ahí están. Y eran de más de seiscientos millones. Por supuesto que se han aumentado. Se han generado unos trescientos millones desde que yo estoy al frente del club. Al finalizar la temporada el Atlético deberá unos noveclentos millones. ¿Largos? Sí, largos".

Las cuentas del Atlético

Consultado un auditor, del análisis comparat.ivo de los ejercicios cerrados al 30 de jurilo de 1980 (fin del mandato de Calderón) y 30 de junio de 1981 (primer año de gestión de Cabeza), se desprende que el pasivo que dejó el anterior presidente fue de 677 millones de pesetas, y el de Cabeza, a la fecha indicad.a, era de 919, es decir, se ha aumentado en 242 millones. Según este análisis, Cabeza se encontró con una economía muy poco saneada, y en un año la situación ha pasado a ser completameinte crítica. La calificación de quiebra para la situación, dada la peculiaridad de los clubes de fútbol, no sería aconsejable.

Los 242 millones en que ha aumentado la deuda han sido necesarios para financiar las pérdidas reales del ejercicio de Cabeza, y que, según el balance, son 5.876.854 pesetas, después de haberse reconocido como ingreso en la cuenta de resultados 176.912.393 pesetas, consecuen cia de una revaloriz ación, reafi zada, como es norma, subjetivamente. Estos resultados negativos se produjeron en un año en que los ingresos por competición aumentaron respecto al anterior en 95.358.000 pesetas, y los ingresos por socios (el aumento de cuotas fue solicitado para tratar de corregir el desequilibrio de financiación que tenía el club, exceso de endeudamiento), en 106.842.000 pesetas. La contrapartida de los gastos, en el que deben figurar las primas concedidas, sufrió un incremento de 103.250.000 pesetas. El resto de los capítulos de gastos aumentó, también generosamente, en un 50%. con respecto al año anterior.

Según el informe emitido, si verdaderamente el club que se encontró Cabeza estaba en mala situación, su política debería haber sido controlar estos gastos, aprovechando el aumento de los ingresos, y haber generado los recursos para enderezar la débil estructura financiera. Actualmente la deuda parece que sigue aumentando. Esta situación, si no se toman las medidas necesarias, podrá seguir hinchándose hasta que la capacidad de crédito del club sea cero, extremo que parece estar llegando. La única salida es la realización de los posibles activos (traspasos) que permitieran reducir el endeudamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de enero de 1982

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