Aparecen numerosos dobles de políticos ante la convocatoria de un productor cinematográfico

Agustín Rodríguez Sahagún y Manuel Fraga Iribarne, según parece, son irrepetibles físicamente. Al menos con ese problema se ha encontrado una productora cinematográfica que ha reunido ya numerosos dobles de políticos españoles para una película que se rodará a partir de este mes. Hasta el momento han salido a la luz pública réplicas muy aceptables de Ramón Tamames, Carlos Garaikoetxea, Leopoldo Calvo Sotelo, Santiago Carrillo, Felipe González, entre otros.

SIERRAEl tema de la cinta es el del divorcio, enfocado con la particular óptica de Manuel Summers y de Mariano Ozores. Según el argumento, que aún está pendiente de perfilar por razones de "coyuntura política", UCD une a sus problemas internos un gran escándalo: el primer divorciado por la ley Ordoñez figura en la nómina del partido centrista, ocupa un alto cargo en la Administración pública, nada menos que la Dirección General para la Protección a la Familia, y, por añadidura, apenas resuelta su anterior situación ha vuelto a contraer nuevas nupcias. Eso, al menos, es lo que ocurrirá en los platós a partir del próximo 23 de noviembre. El primer divorcio es el título de esta cinta taquillera y cáustica, cuyos diálogos aún no están terminados y que empezará a rodarse dentro de quince días.José Frade, el productor, ha visto resuelto un problema previo al primer choque de claqueta al dimitir el presidente de UCD, Agustín Rodríguez Sahagún. Hasta ahora no se ha presentado nadie que se le asemeje, con lo que cunde la impresión de que el ex presidente ucedeo es irrepetible. Al dimitir Agustín Rodríguez Sahagún, y Leopoldo Calvo Sotelo unificar poderes en sus manos, el asunto tomará otro cariz. Al menos se han presentado ya tres sosias del actual presidente del Gobierno, aunque a uno de ellos habría que engomarle un poco el pelo, dicen en la productora. Dobles del inquilino de la Moncloa son de lo más abundante, con lo que la sustitución de unos por otros sería relativamente fácil. Un Calvosotelo para el celuloide es abogado y tiene buenas posibilidades de ejercer por unos minutos de jefe del poder ejecutivo, desligándose temporalmente del judicial.

Los Felipes también abundan. Un Felipegonzález con posibilidades es Francisco Román, que cree que antes del divorcio habría que arreglar o tras cosas. Para él, esa es la alternativa. Francisco Román es pacense y por ello se siente en condiciones de pasar fonéticamente al grupo sevillista del PSOE, en la película. Por lo demás pertenece a una empresa de seguridad y viste uniforme azul. Como es obvio en estos casos, también a él le han parado a veces en la calle para preguntarle si era Felipe y si concurría así vestido a algún ejercicio de defensa civil.

Las existencias de Carrillos también son pingües. Uno de ellos, Miguel Navarro, dice que no quiere hablar. Pero para eso tiene un firme rival, Sebastián Chocano, que no le tiene miedo al "efecto Lertxundi". Don Sebastián "Carrillo" gusta de fumar mientras habla pausadamente, remarca la "ll", es manchego.

Entre las ausencias se nota también la de un Manuel Fraga. La naturaleza no parece haber sido pródiga en su efecto multiplicador en relación con el político de Villalba. Está visto que no es fácil lograr una plena simbiosis entre genio y figura, y así le luce el pelo a la productora, que teme verse abocada a recurrir a la plástica para convertir en presidente de AP a un Calvosotelo excedentario. En todo caso la película no incluye escena alguna de piano o queimada.

Este primer intento de sacar a relucir masivamente a los sosias de este país, para inmortalizarlos en "El primer divorcio", ha estimulado a algunos a presentarse fuera de concurso, y así, en las oficinas de la productora, se concentraron esta semana tres reinas Sofías que, por razón del argumento, hubieron de retirarse con todos los respetos.

Se pretende que los dobles logren convencer al espectador, dice el productor, y hasta llegue a sorprenderse de que los políticos de verdad hayan aceptado reunirse en torno a una mesa para hablar otra vez del divorcio. Por lo demás, los actores profesionales que también tendrán su papel en este filme son Norma Duval, María Luisa San José, Antonio Ozores, Juanito Navarro y Rafaela Aparicio. Los extras deberán trabajar duro tres o cuatro días hasta encarnar lo más perfectamente posible los rictus y manías de sus representados. Queda el problema ulterior derivado de la compenetración anímica entre representantes y representados: El país debe estar preparado para seguir viviendo con dos políticos de cada.

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