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Sadat, enterrado a espaldas del pueblo egipcio.

Al pueblo egipcio no se le permitió acercarse ayer, como medida de seguridad, a los restos mortales de Anuar el Sadat durante la ceremonia de su inhumación, a escasos metros de donde fue asesinado el pasado martes. Millares de egipcios, que sostenían retratos de Sadat y pancartas a su favor, fueron contenidos por la policía a centenares de metros de la tumba donde fue enterrado el rais. Pero, además del pueblo, también estuvieron, ausentes los dirigentes árabes, con excepción del sudanés Gaafar el Numeiry. El mundo occidental trató de compensar este vacío con la presencia de sus máximos representantes, lo que se interpreta corno un apoyo a la política de continuidad en Egipto y a la estabilidad de este país.

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