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Miguel Doménech, sin apoyo liberal, y Abel Cádiz compiten finalmente por la presidencia de UCD-Madrid

La ruptura del pacto para presentar a la asamblea de UCD de Madrid una candidatura de integración presidida por Miguel Doménech, producida ayer, antes del comienzo de la asamblea provincial, se saldó anoche con la salida de esta plataforma del grupo liberal, que ha quedado descolgado. Para las elecciones que se realizan hoy, Doménech encabeza una candidatura con los hombres de Juan José Rosón, los de José Pedro Pérez-Llorca y los cristianos, y Abel Cádiz, otra, con socialdemócratas y suaristas, aunque éstos también tienen elementos en la primera candidatura.

Las posibilidades son mayores para Doménech, que con todo recibirá el apoyo de los liberales, los cuales tacharán de la candidatura a los hombres de Rosón. Suaristas y socialdemócratas escogerán a sus hombres entre ambas listas, y no es seguro que apoyen a Abel Cádiz como presidente, ya que, según manifestó uno de sus dirigentes, no habrían apoyado la candidatura de Cádiz si hubiesen obtenido más puestos en la de Doménech.En la lista de Doménech figura como candidato a secretario provincial Francisco Sanchís, del grupo de Rosón, mientras la candidatura correspondiente a este bloque para el consejo provincial va encabezada por Juan, Manuel de Santos. En la lista de Abel Cádiz es candidato a secretario el socialdemócrata Juan José Laida, y la candidatura correspondiente al consejo provincial la encabeza Carmela García Moreno.

Los liberales, retirados de la lucha por el ejecutivo, presentan una lista al comité provincial, encabezada por Eduardo Merigó. Según manifestó Antonio Fontán, este grupo votará a Doménech para presidente, porque entiende que reúne las cualidades apropiadas para la integración y por su vinculación a lo que representa Calvo Sotelo como presidente del Gobierno.

La ruptura del pacto

La causa principal de la ruptura de la plataforma de Doménech fue la disputa por la secretaría provincial entre Francisco Sanchís y el secretario saliente, Pedro Antonio Martín. que apoyaban liberales, democristianos y algunos socialdemócratas. No obstante, el resto de la composición de la candidatura ofrecí a también problemas.Por su parte, Abel Cádiz mantuvo su intención de presentarse a la reelección como presidente, apoyado por suaristas y elementos independientes de la base. El intento de mediación que en la noche del viernes realizó el secretario general de UCD, Rafael Calvo, entre Doménech y Cádiz terminó sin resultado positivo, al igual que las dos reuniones que con la misma finalidad se celebraron ayer por la mañana.

En esta situación, mientras comenzaba a retrasarse la Asamblea, convocada para las 16.30 horas, los ministros José Pedro Pérez-Llorca y José Luis Alvarez, junto con Antonio Fontán y Doménech, intentaron negociar con Rosón la candidatura de integración, que de haberse confeccionado con éxito habría sido la favorita.

Ello trajo como consecuencia que incluso no hubiese acuerdo para la mesa presidencial de la Asamblea, cuya candidatura debería encabezar Pérez-Llorca, ya que éste se negó a ser presidente de la reunión dada la situación, e incluso llegó a abandonar el local de la asamblea.

Protestas de los delegados

Ante las constantes protestas de los delegados, el presidente saliente, Abel Cádiz, anunció a las 18.15 horas que se abría un período de quince minutos para presentar candidaturas a la mesa. El plazo acabó siendo de media hora, al cabo del cual se logró, con grandes dificultades, una mesa pactada ' de circunstancias, que presidía Eduardo Rodríguez Rovira, quien pasó a ocupar la presidencia por aclamación, a las siete d e la tarde. El disgusto de los delegados se expresó vivamente cuando la mesa propuso que se ampliase el plazo de presentación de candidaturas para los órganos rectores hasta las doce de la noche, propuesta que fue acogida con gritos de rechazo y derrotada en votación por amplia mayoría. Finalmente, se acordó que el plazo terminaría a las diez de la noche.

Intensas negociaciones

La ruptura del pacto de integración creó una situación caótica en la asamblea, que puede resolverse. mediante salidas imprevistas, ya que prácticamente cada grupo centrista quedó constituido en pieza separada, por lo que en muy breves plazos de tiempo se daban como seguras combinaciones absolutamente dispares. La situación se hizo más tensa conforme avanzaba el tiempo, e incluso Miguel Doménech insinuó que retiraría su candidatura, tras una larga y, al parecer, infructuosa conversación con Rosón, Pérez-Llorca y Alvarez.El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, que es delegado a la Asamblea, no se presentó en el local.

La situación caótica en la UCD de Madrid podría tener consecuencias más que desagradables para el resto del partido, ya que la experiencia madrileña estaba directamente avalada por Calvo Sotelo y dependía de un pacto a nivel superior entre diversas fuerzas que giraban alrededor del presidente, y en las que es fundamental el papel de Rodolfo Martín Villa, que encabeza el sector que domina Juan José Rosón en Madrid.

Erosión de imagen

La Asamblea se abrió formalmente a las siete de la tarde con el informe de la gestión de Abel Cádiz, que fue recibido y despedido con grandes aplausos. Cádiz subrayó que UCID es el partido que ha sufrido mayor erosión de imagen, sobre todo por los problemas internos. Pedro Antonio Martín completó el informe resaltando el papel de UCD en la lucha por la democracia y, en cuanto a Madrid, por el desarrollo del partido. Del equilibrio de fuerzas da idea el hecho de que el informe de gestión se aprobase con muchos votos en contra y abstenciones.Después presentó su informe el presidente del comité de disciplina, Vicente Montesinos, quien manifestó que se habían admitido 35 denuncias de indisciplina, que habían dado como resultado cuatro expulsiones definitivas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de julio de 1981

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