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Reportaje:

El Barcelona inscribió ayer a Schuster y dio de baja a Krankl

El Barcelona inscribió ayer en la Federación a Schuster como jugador de su plantilla, para lo cual dio previamente de baja a Krankl. El secretario general de la Federación, Agustin Domínguez, afirmó tajantemente que el Barcelona no podrá en el futuro reinscribir a Krankl en alguna de las plazas de Simonsen o Schuster, ni incorporar un cierto extranjero a expensas de la plaza de alguno de los dos últimos.

Cuando se decidió el fichaje de Schuster se le planteó al Barcelona la duda de si dar de baja a, Simonsen o a Krankl, y en principio la directiva del club especuló con la posibilidad de mantener a ambos en su plantilla y cada semana dar de baja a uno e inscribir a otro, según las necesidades del próximo partido, rendimiento de los jugadores, lesiones, etcétera. De esta forma contaría en realidad con tres extranjeros, aunque cada domingo sólo alineara a dos.Para hacer tal cosa, el Barcelona se refugiaría en la ambigüedad de la norma que regula la presencia de extranjeros en nuestro fútbol y que en el aspecto que nos ocupa sólo dice que «los equipos de Primera y Segunda División podrán inscribir dos jugadores no aptos para el equipo nacional por ser extranjeros o haber jugado en la selección de otro país». El Barcelona no encuentra en la letra de este artículo nada que te impida modificar cada semana, si lo desea, el nombre de los extranjeros inscritos.

La Federación, por boca de su secretario general, Agustín Domínguez, especificó que «no importa que la letra no esté clara, porque el espíritu sí lo está. Si el Barcelona pretendiera tal cosa, tendría en realidad inscritos a tres extranjeros, para alinear cada domingo a los dos que más les conviniera. La Federación no lo consentiría, pero el Barcelona tampoco pretende hacerlo, porque sabe que no es posible».

Hasta ahí está claro. Lo que no está tan claro es por qué el Barcelona no podría en el futuro dar de baja a Schuster o a Simonsen, y fichar a un cuarto extranjero, distinto de Krankl. Cuando le fue expuesta esta posibilidad a Agustín Domínguez, la rechazó de plano: «Esa posibilidad se planteó ya el año pasado. El Barcelona dio primero de baja a Krankl e incorporó a Roberto Dinamita. Simonsen seguía en el club. Luego pretendieron dar de baja a Roberto Dinamita y consultaron si se podría traer de nuevo a Krankl o fichar a otro extranjero. Entonces la jurita directiva se reunió, estudió el lema y se les dijo que con un solo cambio bastaba, que no se admitían más».

A la pregunta de por qué se admite un cambio y no más, no hubo respuesta clara: « La junta directiva lo decidió». En principio, parece que no hay razón para permitir un cambio y no permitir más. Una interpretación estricta del espíritu de la norma obligaría a los clubes a conformarse con los dos extranjeros inicialmente inscritos. Una interpretación más permisiva autorizaría a un club a cambiar cuantas veces quisiera. Lo que no se en tiende fácilmente ni desde la letra ni desde el espíritu es que se per mita un cambio y sólo uno. Pero así lo ha decidido la Federación, y por tanto el Barcelona no podrá repescar a Krankl en caso de que fracase Schuster, y éste y Simonsen serán los únicos extranjeros del club hasta el final de la temporada.

Debú en Alicante

Schuster, que, como es sabido, procede del Colonia, juega habitualmente como centrocampista de ataque, tiene veinte años y fue la más brillante revelación en la fase final de la última Eurocopa de selecciones, disputada en Italia la pasada primavera. Pese a su indiscutible calidad, existen dudas sobre su posible aportación al Barcelona, pues es jugador muy indisciplinado. Esta temporada no había sido utilizado por el Colonia porque se negaba a jugar si no era sustituido el entrenador. El Cosmos estaba en contacto con el Colonia para conseguir su fichaje. Lleva ya algunos días entrenándose con la plantilla del Barcelona y se da como seguro que Kubala le haga debutar el próximo domingo, cuando el Barcelona se enfrente en Alicante al Hércules.

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