Gente
Demis Roussos
no logró engañar al público argentino, que, en una actuación del cantante griego en Buenos Aires, descubrió que Roussos fingía cantar cuando en realidad gesticulaba al ritmo de los discos grabados por él y reproducidos en la sala. Entre el abucheo del público, el cantante se retiró del escenario para volver algo más tarde; compungido, pidió perdón y cantó una sola canción de verdad. A pesar de todo, la policía lo detuvo y le interrogó. Disculpó su actitud diciendo que su afección de garganta le impide cantar y se ofreció a dar un recital gratuito como compensación.


























































