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Reencuentro de Vittorio Gassman y Mónica Vitti en "Habitación de hotel"

Vittorio Gassman ha comenzado una nueva película, bajo la dirección del celebrado Mario Monicelli, y junto a Mónica Vitti. El productor es un joven perteneciente a una renombrada familia de empresarios. Aurelio de Laurentis, de 31 años, sobrino de Dino, anuncia con fuerza su incorporación al negocio del séptimo arte: al menos diez películas por año, que para una industria siempre al borde de la crisis es un buen modo de empezar. Mario Monicelli y Vittorio Gassman son una apuesta segura, ambos conocen el éxito tanto de crítica como de taquilla. Para protagonizar la nueva película, Camera d'albergo (Habitación de hotel), Gassman debió envejecer, al menos en apariencia, hasta hacer verosímil su personaje de anciano.

El actor reconoce: «Cuando Monicelli me llama, yo estoy siempre disponible. Para él hice algunos personajes que recuerdo especialmente. Filmamos juntos películas como Los desconocidos de siempre, La armada de Brancaleone y La gran guerra».Para el celebrado actor, en este momento rejuvenecido por su reciente paternidad, componer tipos es siempre una tarea placentera. El mismo señala: «Con Monicelli he realizado algunos personajes de carácter. Gente de una Italia con caballeros, especuladores, provincianos. Creo que en este tipo de cine permanecen muchos rastros de nuestro realismo, no sólo el de ayer, también del de mañana».

Camera d'albergo plantea un tema que permite varias lecturas, como dicen los técnicos, o, más simplemente, puede interpretarse de distintas maneras, eligiendo el plano al que se prestará especial atención. Se trata del encuentro entre un viejo hombre de cine, cuyas glorias son parte de un pasado, Gassman, y dos jóvenes amateurs, Mónica Vitti, que interpreta a una típica representante de la nueva burguesía, y Enrico Montesano, estudiante y encargado de limpieza. Los jóvenes han filmado con una suerte de candid camera todo lo que ocurre en una habitación de hotel durante un año.

Recuerdo a Toto

El encuentro inicia un juego extraño, en el que se mezclan mundos distantes, generaciones diferentes, posiciones que no se hubieran rozado siquiera. Los conflictos se plantean en distintos niveles: la relación de la pareja, la de ambos con el anciano, las historias filmadas en la habitación, las consecuencias en la vida de los ingenuos que fueron filmados sin saberlo.Ouizá Monicelli hubiera preferido que el protagonista de esta película fuera un actor fallecido hace años, cuyo redescubrimiento es tema del día en Italia. Se trata del cómico Toto. «Estoy contentísimo de filmar con Vittorio, pero Toto hubiera sido el protagonista ideal; sin él, la película debe plantearse de otro modo». El director había imaginado una película de este tipo hace años, pero los azares de la industria, postergaron la posibilidad de realizar el filme. Ahora se inicia, y el protagonista, Megaroni, encarnado por Gassman, habla del cine actual, de sus memorias, de sus éxitos y sus desilusiones, resumiendo largos períodos del cine italiano.

«Mi ambición es la de realizar un cine popular y nacional capaz de radiografiar en clave irónica, o en farsa, aunque sea dramáticamente, nuestra realidad», dice el director. Los proyectos para el inmediato futuro del nuevo productor de Laurentis son francamente ambiciosos. Anuncia una película con Laura Antonelli y Giuliano Gemma dirigidos por Damiani; un filme en el que Thomas Milian no será el tipo que habitualmente encarna: la versión cinematográfica de la exitosa novela de Festa Campanile El pecado, y, sobre todo, una serie de películas que deberia crear un nuevo estilo en el cine italiano: el filme fantástico, de horror, cuenta para ello con el apoyo de George Romero, maestro del cine de este tipo, y la colaboración de nuevos directores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de agosto de 1980

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