Diez mil soldados turcos toman una fábrica estatal ocupada por los trabajadores

Turquía estuvo sumida ayer en un escalada de agitación izquierdista que ha paralizado virtualmente la ciudad más grande del país, Estambul, y la ciudad costera de Esmirna.En Esmirna, unos 10.000 soldados de las milicias y el Ejército turco, con tanques, asaltaron la fábrica de hilados Taris y expulsaron de allí a los trabajadores que ocupaban la factoría, propiedad del Estado, para protestar por el despido de varios cientos de obreros por el nuevo Gobierno minoritario de Solimán Demirel.

El gobernador de Esmirna, Nazmi Cengelci, anunció que la operación se llevó a efecto sin que se produjeran víctimas, pese a los choques ocurridos entre las fuerzas de seguridad y los trabajadores, que se negaban a rendirse. Sólo un policía resultó levemente herido, dijo Cengelci.

Durante la pasada semana se vino produciendo en el complejo Taris un tenso enfrentamiento entre los trabajadores y las fuerzas de seguridad.

El ataque a la factoría provocó una huelga general en Esmirna, convocada por el sindicato DISK, vinculado al Partido Comunista. Los trabajadores abandonaron sus puestos en hospitales, fábricas textiles, de cemento, bancos, en una refinería.

En Estambul cerraron ayer la mayor parte de las tiendas y negocios por temor a amenazas de bombas de represalia. Una persona resultó muerta por disparos de la policía cuando intentaba intimidar a los propietarios de tiendas.

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