Benito Castejón "He trabajado para el futuro"

Llegó la hora del adiós para Benito Castejón. Fueron tres años y cuatro meses al frente del deporte español. Empezó como delegado nacional de Deportes y terminó como director del Consejo Superior de Deportes. Fueron muchos e importantes los cambios. Tuvo cinco ministros, y en esas circunstancias radicaron las dificultades de su gestión. Lo demás, lo de la huelga de futbolistas, la disposición aclaratoria de los jugadores extranjeros, la renuncia de los atletas a competir en los Juegos Mediterráneos, fueron simples anécdotas, como calificó el propio Benito Castejón, porque, según dijo, «he trabajado para el futuro».El ex director del CSD jugó ayer al golf, como acostumbra a hacer todos los fines de semana, en un club próximo a Madrid. A mediodía, al término de la partida, comentó Benito Castejón a EL PAIS: «Ahora tengo tranquilidad y paz», para añadir: «Estaba ya previsto que yo dejara libre el puesto. La única duda que se me plantea es de si realmente me debía corresponder o no el desarrollo del proyecto de la ley del Deporte. Le ha tocado a Jesús Hermida, y quizá sea una decisión acertada, porque la ley estaba simplemente en un marco; ahora debe desarrollarse, y quizá no fuera indicado que mi sucesor cogiera el testigo a mitad de camino. Así, al menor, podrá emprender la labor desde el principio.»

Miguel Angel Martínez, diputado socialista, llegó a decir que la ley que hizo Castejón batió todos los récords de enmiendas en el Congreso. En su despedida, Benito Castejón confesó: «La gente estaba más en contra de mí que de la ley. Esta se puede modificar y mejorar, como todo.» Uno de los puntos más criticados fue el de la educación física, tema al que «se llegó a una solución buena, con independencia de matices, porque es un asunto que compete a los Ministerios de Educación y Universidades».

La marcha de Benito Castejón coincide con el conocimiento público de las auditorías que investigaron la administración de ocho federaciones, y encontraron, al parecer, algunas irregularidades. «Este es un tema artificial, como otros muchos, y, en suma, nada grave. Lo que ocurre es que las federaciones tienen una estructura administrativa débil, porque el dinero se lo gastan en actividades. Engaños no ha habido, simplemente, porque las cuentas pasan al CSD, y si no se justificaran no se enviaría la cantidad correspondiente a cada trimestre. Las auditorias se hicieron como complemento que ayudara a la contabilidad o, si fuera preciso, a modificarla. Esto no es nada nuevo, y en el borrador que hay del estatuto tipo de las federaciones se contempla el que las cuentas deben presentarse al pleno por el CSD, y a las asambleas de las federaciones, por ellas mismas.»

Lo mejor y lo peor para Benito Castejón

En los cincuenta meses de mandato, Benito Castejón está particularmente contento, «aparte del proyecto de ley y la asamblea del deporte, por el programa de deporte escolar para todos y del de tecnificación. No los hice yo solo, sino todo el equipo. En el primero fue fundamental la ayuda de Manuel Villanueva, y en el segundo, de Jesús Belzunce y Luis Alvarez. En el extranjero, ambos programas causaron sensación: en Espana, apenas se habló de ello, quizá porque cuando verdaderamente serán importantes no es ni hoy ni mañana, sino entre 1981 y 1984.»Benito Castejón siempre trabajó para el futuro; por eso dice que «los temas del día los pasé; de ahí que para mí la huelga de futbolistas, la famosa disposición aclaratoria de los extranjeros o la renuncia de los atletas a competir en Split no fueran más que anécdotas en mi gestión. Hubo síntomas de una situación de fondo conflictivo porque no se supo lo que había cambiado.

Ahora le toca el turno a Jesús Hermida, hombre que conoce el deporte, según Benito Castejón, «y también la casa y toda la programación, lo que es importante, puesto que así no empezará de cero. Sabrá aprovechar todo lo que crea conveniente de los programas puestos en marcha. Aún le queda un año difícil, pero el deporte español podrá navegar después con claridad, no sólo por el desarrollo de la ley, sino por la celebración del primer pleno y porque se deslindarán competencias con las comunidades».

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 26 de enero de 1980.

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