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El Gobierno suizo niega algunos derechos a los emigrantes

El Gobierno de la Confederación Helvética pidió ayer oficialmente al Parlamento que rechace una iniciativa presentada por organizaciones católicas y laicas, agrupadas en una institución humanitaria suiza, Ser Solidarios, en la que se aboga, en términos generales, por un mejor trato de los trabajadores emigrantes.

En la iniciativa, respaldada por 55.000 firmas de ciudadanos suizos, y que data del año 1977, se pide que las leyes garanticen a los extranjeros el respeto de los derechos humanos, la seguridad social, el reagrupamiento familiar, protección jurídica completa (incluido el acceso a los tribunales) y la supresión del status de trabajador temporero.

El Gobierno central suizo estima que la reciente ley sobre los extranjeros, que ya fue aceptada por la Cámara alta (Consejo de Estados), contiene la mayoría de las reivindicaciones formuladas por la iniciativa Ser Solidarios, y que las otras no pueden ser satisfechas, por razones económicas y jurídicas.

Por otra parte, el Gobierno recuerda que hace pocos días se tomó una medida encaminada a aumentar el cupo de trabajadores extranjeros anualmente.

Apruebe o rechace el Parlamento esta iniciativa, en los medios políticos se estima que el debate servirá para hacer claridad, «de una vez por todas», sobre la situación de los trabajadores emigrantes en Suiza, un tema que trasciende las fronteras de la Confederación Helvética y que han hecho suyo varios Gobiernos (entre ellos, el español) en el seno de organismos internacionales, como es el caso de la Organización Internacional del Trabajo.

Entre tanto, unos 300.000 emigrantes han decidido abandonar el país; el Gobierno ha dictaminado nuevas ordenanzas sobre la mano de obra y revisa ahora temas como la seguridad social, reagrupamiento familiar y el status de los trabajadores temporeros. La iniciativa ya encontró anteriormente un rechazo por parte de los sindicatos.

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