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La victoria de UCD (167 escaños) sitúa a Suárez en condiciones de formar un Gobierno monocolor

Suárez: "El triunfo de UCD es la consolidación de un modelo de democracia". Felipe González: "La abstención dañó al PSOE"

La victoria electoral de Unión de Centro Democrático (UCD) coloca al presidente en funciones del Gobierno, Adolfo Suárez, en situación muy favorable para formar un Gabinete capaz de obtener el respaldo del Congreso de los Diputados sin necesidad de formar coalición con ningún otro grupo a su izquierda o a su derecha.Los 167 escaños obtenidos por UCD («dos más, dos menos», según la expresión ya consagrada por el señor Martín Villa), aun sin darle la mayoría absoluta de la Cámara -176-, le permiten gobernar en solitario o con la compañía de alguna minoría cuya dimensión le impedirá ser demasiado exigente. La subida de las tres bolsas españolas -que registraron ayer alzas espectaculares- y las reacciones internacionales, que auguran una consolidación del partido de Suárez, significan respaldos notables que favorecen su continuidad en la Moncloa. La mecánica constitucional que se impone ahora se iniciará con las consultas del Rey -que ayer recibió a Suárez- con los líderes políticos, previas a la presentación de un candidato a la jefatura del Gobierno, que habrá de obtener, una vez que exponga su programa ante el Congreso de los Diputados, la confianza de la mayoría absoluta de esta Cámara o, en su defecto, de la mayoría simple 48 horas después.

«Estoy pendiente de conocer los resultados definitivos totales, y no puedo pronunciarme antes en ningún sentido», dijo ayer, a primeras horas de la tarde, el presidente Suárez al director de EL PAIS durante una breve conversación telefónica. El presidente, que se excusó de no hacer declaraciones; por el momento, comentó, sin embargo, que consideraba un verdadero triunfo de UCD los resultados de las elecciones legislativas. «Es el fruto de un verdadero esfuerzo realizado durante la campaña, que hemos ido modificando. Hay que tener en cuenta de que partíamos muy bajos, con ataques desde todos los; partidos a UCD. Es el fruto, también, de la reacción del pueblo español, que ha decidido depositar su confianza en nosotros.» Interrogado por el significado del triunfo electoral, dijo que suponía «la consolidación de un modelo de democracia nueva inmersa en el mundo occidental y caracterizada por la defensa de las libertades. En él se desarrollará la acción política de UCD. UCD realizará una política de contenido progresista, tal y como se recoge en el programa que hemos defendido durante la campaña».Por otro lado, el líder del PSOE, Felipe González, se mostró realista y tranquilo ayer por la noche, también en una conversación telefónica con el director de EL PAIS. Reconociendo los aspectos adversos que para su partido había tenido la jornada electoral, dijo, no obstante, que «la experiencia es en su conjunto bastante positiva. Se mire como se mire -puso de relieve- el PSOE ha aumentado tanto en votos populares como en escaños; UCD no ha mejorado mucho más sus posiciones que nuestro propio partido». Felipe González añadió que la jornada electoral había tenido dos frutos para el PSOE: la consolidación del voto socialista y la homogenización del partido a escala nacional, poniendo de relieve que en algunos lugares, como Cataluña o Galicia, los avances habían sido muy importantes. También se refirió al probable aumento de senadores socialistas. El primer secretario del PSOE se mostró satisfecho «de la campaña electoral y de su contenido. Hemos hecho una campana honesta y limpia. limpieza y honestidad que no se han visto en otros partidos y que, sin embargo, luego no se han beneficiado de esas actitudes deshonestas». Felipe González insistió en que prefería no hacer más declaraciones hasta la rueda de prensa que dará hoy a mediodía, y aseguró, por último, que la abstención, a su juicio, había dañado tanto o más al PSOE que a UCD. También se mostró muy preocupado por la situación que se puede crear tras las elecciones en el País Vasco.

Carrillo: "El PSOE debe gobernar con UCD"

Por su parte, el secretario general del PCE, Santiago Carrillo, declaró por teléfono al director de EL PAIS que, a su juicio, había dos conclusiones fundamentales. «La primera es que se ha demostrado que no hay bipartidismo en este país, y que no lo habrá nunca. La segunda es que no veo cómo UCD puede gobernar en solitario.» Carrillo insistió en que se debía formar un Gobierno de coalición UCD-PSOE. «Y creo que al PSOE le irá bastante peor si no está en el Gobierno que si entra en él», añadió, para después explicar: «Estamos todavía en el período de transición. La aprobación de la Constitución no significa la total estabilización política, y quedan algunos temas por desarrollar, especialmente el de las autonomías, que no permiten un juego de alternativas en el poder. Los resultados en el País Vasco son muy elocuentes al respecto.» Al comentarle que si la izquierda (PCE más PSOE) hubiera ido unida a las elecciones habría obtenido una gran cantidad de diputados frente a UCD, incluso la mayoría absoluta, el secretario general del PCE declaró: «En las condiciones del país de hoy no habría sido oportuno ir a un Gobierno de izquierdas. No obstante, pienso que, aunque no es fácil, se puede ir ahora profundizando en una estrategia común de la izquierda dentro de una política de unidad democrática. Pero ya digo que no es fácil.»

Respecto al resultado de las elecciones, dijo que consideraba que había sido un duro golpe para el PSOE y personalmente también para Felipe González. Los resultados del PCE los consideró un triunfo no espectacular pero sí importante, puesto que ponen de relieve un ascenso generalizado de votos para el PCE. «Eso indica que no es el resultado del viento que sopla hoy, sino el proceso de una organización. El salto verdadero lo daremos dentro de cuatro años».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 1979

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