Motivaciones ajenas al mercado en la subida de las bolsas

La mejoría experimentada por el mercado de valores, cuyo punto de origen podría establecerse en las dos últimas sesiones del pasado mes, ha presentado unas características particulares. En primer lugar, una reacción de este tipo, que se inicia mediante la acción directa sobre valores concretos de grupos que generalmente operan desde las indemnizaciones del parquet, sin que existan elementos concretos que permitan justificar un cambio en la tendencia, haría pensar en una reacción de las llamadas «técnicas». Esto es: aquellos movimientos con fines claramente especulativos, que provocan los profesionales del mercado, buscando la entrada de un dinero fresco, deseoso de apuntarse a las alzas que se van generando, y que es quien en definitiva cargará con el papel que los grupos antes citados habían tomado días antes a cambios más bajos. Alguna de las características que definen estos procesos no se observan en el momento actual. En primer lugar, los expertos, son perfectamente conocedores de las dificultades con que se producen nuevas entradas de dinero en el mercado, por lo que uno de los elementos fundamentales faltaría. Además se han generado diferencias que tan sólo unos días atrás hubieran hecho aparecer cantidades de papel de cierta consideración, mientras que no ha sido hasta la sesión del pasado viernes, y no con excesiva profunsión, cuando han hecho acto de presencia las órdenes vendedoras, cuyo origen, por otra parte, se veía claramente que no era de ninguna cartera ligada a los grandes grupos; antes bien, estas tomaban posiciones en valores concretos, como algún título bancario, las eléctricas punteras o algún que otro valor de probado peso específico en la confección del índice general, que en general coinciden con los de más amplio mercado.Otro componente típico de estas «reacciones técnicas» es un apreciable aumento en los niveles de contratación, extremo que tampoco se ha producido, pues los volúmenes se mantienen en torno a los 350 millones de pesetas efectivos en la Bolsa de Madrid,

Cabe plantearse la pregunta que circulaba durante las últimas jornadas. Si las condiciones objetivas de la economía española no han variado en modo ostensible, si las empresas continúan encontrando dificultades, si nos encontramos en el período del año laboralmente más conflictivo, si no se han producido nuevas entradas de dinero en el mercado, ¿a qué se deben las presentes subidas?

Las respuestas son para todos los gustos, pero todas contienen un denominador común. La subida no ha sido espontánea. Grupos con probado espíritu especulador permanecen expectantes a pesar de que las circunstancias resultarían favorables para la materialización de diferencias. Los grandes grupos (entre los grandes bancos se reparten el control de los valores que componen en un 60 % el índice general) se muestran pasivos, habiendo quien opina que no resultaría ajeno a esta actitud el hecho de que nos encontramos en los inicios de la campaña electoral, y que quizá uno de los puntos contemplados en la estrategia del partido de gobierno pudiera ser presentar un mercado de valores menos catastrofista e incluso discretamente animoso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de febrero de 1979.

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