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Pocas cosas justifican la continuidad de la Bolsa

Llega un momento en que resulta poco menos que inútil escribir comentario alguno sobre el desarrollo del mercado bursátil, ya que el citado mercado poco menos que no existe y transcurren las sesiones en el más completo sesteo, a lo cual se viene a unir la falta del curioso público que habitualmente da al parquet un colorido que hasta en este mes agosteño se nota en falta.Todo sigue igual y muy optimista habría que ser para pensar que algo puede variar en las próximas sesiones. El goteo en cotizaciones e índices sigue siendo el denominador común de todos los días y de todos los corros. A esto habría que unir la escasez de negocio, que hace absolutamente inútil la supervivencia durante ciertas épocas de un mercado de este tipo.

Porque tal y como está la Bolsa este mes de agosto, sólo tiene razón de ser por la ampliación del Banco de Santander, operación que centra el escaso interés. El dinero acudió al derecho y el papel a la acción, a pesar de lo cual entre acciones viejas y nuevas sigue habiendo una diferencia a favor de las últimas en torno a un 18%.

Al cierre se aprecia el desánimo de todos los días, por lo cual para hoy se espera una sesión con idénticas características que la de ayer.

La esperanza de los seguidores del mercado se centra en la vuelta del verano para ver si la Bolsa recobra su habitual pulso, que aunque no puede decirse que sea muy elevado, sí puede ser capaz de dar más animación al juego bursátil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de agosto de 1978