La Democracia Cristiana en UCD
Los dos recientes artículos en este diario de José Vidal Beneyto sobre UCD han planteado, desde la izquierda y una perspectiva nueva, el supuesto de la efectiva inserción del partido gubernamental en las corrientes y exigencias reales de la vida política española. Es significativo que el tipo de análisis crítico, radical y de clase que con rigor practica Pepín Vidal avale el hecho UCD frente a apresurados dictámenes que, como los de provisionalidad, aluvión a punto de desparrame, o tentetieso mientrasmando, a menudo se hacen.La realidad UCD está por ver, pero no hay por qué asegurar que no se vaya a ver, y sin estar yo del todo de acuerdo con Pepín Vidal, creo que sus artículos esclarecen el tema.
Pero no puedo dejar de aludir a la insuficiencia de dichos dos artículos al referirse al componente Democracia Cristiana y la función de ésta durante la oposición al régimen pasado. De entrada, hablar de DC y aludir tan sólo a Jiménez Fernández y Gil-Robles, con omisión de Ruiz-Giménez, es error con calidad de errata. Dudar de la popularidad y protagonismo de esos partidos durante la oposición es, respecto de lo primero, insignificante (¿quíénes sino el PSOE y PCE eran populares?) y, respecto de lo segundo, injutso, porque el Equipo DC estuvo y no se dio, sino que le dieron, preponderancia en toda convocatoria, acción y organización frente al régimen de Franco. Basta aludir a la comisión de los nueve, pero antes, y en lo que se refiere a Izquierda, Democrática, a la plataforma y la platajunta (coordinación).
Y es que dentro del contexto DC, el papel de ID fue siempre una avanzadilla dotada de originalidad e iniciativa. Imprescindible en la lucha por la democracia. Que hoy ID se declare -lo que aplaudo- extramuros de la Democracia Cristiana y que, por una estrategia electoral suicida, esté también extramuros del Parlamento, que los pequeños partidos sean inviables, no puede privarnos a qujenes estuvimos hasta cierto momento en ID -algunos, hoy, en UCD, otros, como el firmante, en casa- el grato recurso de la experiencia de una militancia entusiasta, libre e incluso hipercrítica, codo a codo con companeros insuperables, entre ellos un auténtico hombre de Estado.
Madrid


























































