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Balonmano

El Atlético, merecido campeón de la Copa

El Atlético de Madrid, haciendo valer en esta ocasión el pronóstico se impuso con relativa facilidad al Granollers en la final copera disputada en medio de un gran ambiente en el Pabellón San Román que se encontraba completamente abarrotado. El Atlético dominó siempre al Granollers y apenas pasó por momentos difíciles. La gran labor de su jugador De Andrés fue una de las claves del triunfo rojiblanco.De salida, la obsesión mutua de los respectivos entrenadores, el rojiblanco Juan De Dios, y el vallesano Quini, se centraba en el marcaje a los hombres realizadores de los dos equipos, Cecilio Alonso y Castellví. Del primero se encargó Ventura, mientras del segundo lo hizo el veterano De Andrés. Aquí, en este último duelo, radicó la clave del éxito madrileño.

En efecto, De Andrés consiguió mantener un buen tono defensivo frente al realizador vallesano, aunque éste demostrara en varias fases del encuentro la enorme potencia de sus lanzamientos. Castellví obtuvo diez tantos y eso pese al señalado marcaje pegajoso de De Andrés. Sin embargo, no podía bastarle al Granollers la labor de su «brazo». Aunque todos los jugadores que salieron a la pista intentaron emular a su compañero, éste se encontraba bastante desasistido de efectividad. Por contra, el Atlético, merced a un juego más sereno, equilibrado y contundente, se fue desde el primer momento por delante en el marcador.

Además, al Atlético le respondieron también las individualidades. Al margen de la labor defensiva de De Andrés sobre Castellví, el rojiblanco encontraba el marco contrario con asombrosa facilidad. El solito marco también nueve tantos, mientras que el otro «brazo», el del rojiblanco Cecilio, ayudó lo suyo a mantener la ventaja madrileña.

En la primera parte, que concluyó con el tanteo de 12-6, ya se hizo patente la superioridad de los hombres de Juan de Dios. En la segunda, el Granollers apuntó unos deseos de reacción y el público, como suele ocurrir en estos casos, decantó su ánimo en favor del más débil. Hubo algún roce entre De Andrés y Castellví, y el vallesano logró en esta fase superar en parte a su agotado marcador. Pero de nada iba a servir el esfuerzo del equipo catalán. Era mucha la ventaja que mantenía el Atlético, que se vio algo apurado sólo cuando los árbitros expulsaron por los dos minutos reglamentarios a Aperador. De los diez goles de margen que había llegado a alcanzar el Atlético se pasó en la última reacción del Granollers a los seis finales con que terminó el encuentro. El Atlético, después de diez años, logró así el título de Copa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de junio de 1978