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Asiáticos y africanos piden 24 equipos para el Mundial-82

, Buenos Aires

La decisión del número de equipos participantes en el próximo Campeonato del Mundo, de 1982, que organizará España, supuso un gran altercado, en el que casi se llegó a las manos, entre los miembros del congreso de la FIFA, celebrado en Buenos Aires, y en el que se trató el tema. Un presidente de la Federación Asiática, no identificado, abandonó la reunión totalmente ofuscado, como lo demuestra el que, a su salida, rompiera la puerta de cristales de la sala.Veinticuatro países disputarán el Campeonato del Mundo de 1982. Fue el acuerdo que se adoptó. Los países asiáticos y africanos, junto con algunos suramericanos, derrotaron a los europeos, a los que superan en número. Los países europeos se responsabilizaron en el congreso de la UEFA, celebrado en Estambul hace un mes, en defender una causa común: el número de dieciséis equipos, como hasta ahora, y que propugna el país organizador: España.

A pesar de todo, de que el Congreso de la FIFA acordó que el Campeonato de 1982, en España, cuente con veinticuatro participantes, será el país organizador quien decida definitivamente el número de equipos. Los países africanos y asiáticos han colocado al presidente de la FIFA, Joao Havelange, cuyos votos le propiciaron el cargo para el que ahora ha sido reelegido por cuatro años más, al no haber más candidatos, en una situación sumamente delicada. Esos votos piden una recompensa, la mayor representatividad de los países de esos continentes en el Campeonato del Mundo. España, a través del presidente de su Federación, Pablo Porta, hace tiempo que dio a conocer su punto de vista sobre este tema. «No queremos convertir un Campeonato del Mundo en una feria de muestras», aseguró Porta.

España, por tanto, no es partidaria de elevar el número de países participantes en el Campeonato del Mundo que le corresponde organizar, a no ser con determinadas condiciones, la principal de ellas se refiere a la obligatoria prevalecencia de la representación de los europeos sobre otros continentes.

Por todo ello, el presidente de la FIFA ha querido dar largas al asunto, sin decidir definitivamente el mismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 1978