El susto a UCD
La ausencia de diputados en general y de ocupantes de los escaños de Unión de Centro Democrático (UCD) en particular fue el signo de la sesión plenaria del Congreso de Diputados durante la mañana. El hecho, por otra parte, es normal en los parlamentos cuando los temas que se tratan no dan lugar a votaciones. Sin embargo, entre bastidores del Pleno se cernió ayer un peligro real que, de haber prosperado, habría dado el gran susto al partido gubernamental.La izquierda parlamentaria era ayer rigurosa mayoría en el hemiciclo del Congreso, y tentada estuvo de pedir quórum o, lo que todavía hubiera sido de efectos más graves, solicitar el cambio del orden del día y provocar la inclusión en el mismo de alguna cuestión susceptible de ser votada. Esta sí que habría sido una emboscada parlamentaria.
Antes del comienzo de la sesión, convocada para las diez de la mañana, pero que no se inició hasta media hora después, los diputados socialistas y comunistas manejaron el reglamento de la Cámara y por los pasillos de las Cortes comenzó a difundirse el rumor: «Van a pedir quórum. »
En el banco azul, al comienzo de la sesión, sólo el ministro de Industria y Energía, Agustín Rodríguez Sahagún. Y en el ambiente, aquel párrafo del reglamento según el cual el Pleno «se entenderá válidamente constituido cuando estén presentes la mitad más uno de los diputados». esto es, 176. Apenas pasaban han de cien, de ellos, una docenit de UCD.
La expectación era creciente cuando Fernando Alvarez de Miranda abrió la sesión. Pero todo estaba atado y bien atado. Los socialistas desistieron de cualquier apelación reglamentaria, en consideración a que «podría sufrir el prestigio de la Cámara». Durante la sesión, casi toda ella presidida por el vicepresidente Luis Gómez Llorente, sólo una alusión a las ausencias: la de Ramón Tamames, cuando ironizó, mirando a los escaños semivacíos, sobre la campaña UCA en marcha.


























































