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Cartas al director

Entrada libre a los museos

Apoyo totalmente y me solidarizo con las cartas de Francisco Torres Rodríguez, del 2 de febrero, y Lord Kilmarnock, del 17 del mismo.Especialmente Lord Kilmarnock habrá notado la diferencia de España con su país respecto a las visitas a centros culturales. Nosotros también la hemos notado, pues en Londres pudimos ver sin que nos costara nada y todas las horas que quisimos el museo Británico o la Galería Nacional, y eso que en Inglaterra pasábamos por turistas, aunque, en realidad, eramos trabajadores de hostelería, pero no tuvimos que identificarnos como estudiantes o trabajadores. Eramos personas que queríamos saber y eso bastaba.

Es humillante que para visitar en nuestro país el Patrimonio Nacional tengamos que caer en el círculo burocrático del Sindicato a Educación y Descanso y de éste al Patrimonio para obtener un precio que dicen excepcional (yo diría excepcionalmente caro) para los trabajadores. Después sigue la humillación de tratarnos como a borregos con explicaciones de papagallo, donde al salir tienes la sensación de haber visto tanto, pero haber captado tan poco.

Lo mismo que se dice del Palacio Real o las Descalzas Reales se puede decir de La Granja o el Panteón de Goya, donde por cierto, el ordenanza se extrañó de que un trabajador lo fuera a visitar y le pidiera bonificación o precio especial, ya que nunca (dijo) se lo habían pedido. Esto a mí no me extrañó, pues es tanta la marginación cultural de la clase trabajadora.

La alternativa ya la señala Lord Kilmarnock, y los trabajadores especialmente añadimos que la entrada sea libre para todos y que estos centros se subvencionen con presupuestos del Estado. «La cultura es patrimonio de todos, no sólo de los que pueden pagar. »

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