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Hoy comienzan los Pirineos

El Tour 76 cumplió ayer su segunda y última jornada de descanso. Hoy se inician los Pirineos, que según todas las previsiones, deberán decidir la carrera. Los corredores viajaron anteayer desde Manosque en avión hasta Perpignan donde se alojaron la mayoría. La jornada de descanso la dedicaron a entrenarse suavemente, aunque todos, menos uno, Viejo, vencedor destacado el día anterior, ya descansaron bastante en una última y lentísima etapa alpina.En efecto, la undécima etapa del Tour, última que transcurría por los Alpes, fue claramente aperitivo en toda regla de la segunda jornada de descanso ante los Pirineos. Este fue el comentario general tras la hazaña de Viejo, que al recorrer en solitario 160 kilómetros a más de 39 de media dio aún más la impresión de que el pelotón marchaba con mayor lentitud.

Ayer, los corredores se entrenaron sin esforzarse en recorridos por los alrededores de Port Barcares. Este complejo turístico se encuentra a 25 kilómetros de Perpignan, donde se alojan la mayoría del Tour y esa distancia, ida y vuelta, fue la máxima que algunos hicieron. Según llegábamos a la sala de prensa nos encontramos por la carretera a Pedro Torres que rodaba junto a un coche español.

Le preguntamos si habían celebrado como es debido la victoria de Viejo, pero al parecer no: «No hicimos nada del otro jueves, ni tomamos champán ni nada por el estilo. Estuvimos más contentos, eso sí, que al final de las dos etapas alpinas.»

La mayoría de los hombres de Eusebio Vélez marchaban al hotel haciendo los últimos kilómetros de la mañana, después de haberse parado a comprar las postales de rigor. En realidad, como pueden observar, nadie forzó la máquina en el entrenamiento y simplemente se trató de desentumecer los músculos y relajarlos. De que no se agarrotaran por demasiado descanso a la vista de volver a las batallas.

Grande, el español de la SCIC, prestaba atención a las postales en una librería, de vez en cuando salía a mirar si aún estaba fuera la bicicleta, porque una vez cuando aún corría en España se descuidó y se la robaron. «No ando bien porque hago malas digestiones. Ha sido sólo en el Tour, no sé si por tanto beber».

La jornada de descanso no ha gustado a casi nadie. Lo normal el que se hubiera tenido después de los Pirineos, y antes del Puy de Dome o de la contra reloj de Fleurence a Auch. Pero Port Barcares pagó lo suyo por tener un día más a toda la caravana en su complejo y ya saben que la publicidad es lo primero. Aquí ya hemos llegado al ecuador de las etapas y salvo las dos últimas de los Pirineos, que se correrán sábado y domingo, entre Saint-Gaudens y Saint Lary Soulan y Saint Lary Soulan-Pau, más luego la del viernes siguiente que terminará en el Puy de Dome, las dificultades sólo serán para hacer los kilómetros.

Si acaso, tampoco podemos olvidar la última contra reloj grande, la citada Fleurence-Auch, de 38,7 kilómetros, que también puede hacer diferencias. Pero nada más. Quedan once etapas y prácticamente siete, o seis si descontamos la de hoy, serán en principio de puro trámite.

Aquilatando aún más pensamos que en los Pirineos se debe decidir ya el Tour. Entre otras cosas, porque los que funcionen en el Peyresourde y en el Pla d'Adet, de pasado mañana y en el Tourmalet y el Aubisque, del día siguiente, no podrán perder tiempo en una contra reloj lo bastante montañosa como para impedir que saquen el día 13 excesivas diferencias los rodadores, ni en la única subida del Puy de Dome del 16. Los dos puertos de primera de cada día darán la decisión del Tour.

Tres favoritos

Respecto a nombres, huelga decir que Van Impe, Zoetemelk y Thevenet tienen siempre las mejores bazas. El vencedor del Tour 75 deberá superarse en lo que queda de carrera para dominar a una pareja que se le ha subido literalmente a las barbas y que no parece fácil que ceda. El holandés podría dar la gran sorpresa de ganar el Tour, pues si el belga y el francés no le distancian en la montaña, en la contra reloj de Auch es capaz de ganarles con amplitud.

De los españoles, tal como se rueda en este Tour creemos que bastante hará Galdos con quedar entre los cinco primeros y Carril, o Pesarrodona, entre los diez. Ocaña, que ya ha declarado en la televisión francesa -siempre que sea galo el entrevistador no hay la más mínima pega- que ya no tiene nada que hacer y que se dedicará a trabajar por el equipo, bastante hará con no retirarse. ¿Para quién va a trabajar del equipo, si él es el mejor clasificado? Es incomprensible una vez más. Podía haberlo hecho para Pedro Torres, pero si éste no se hubiera tenido que quedar a esperarle por enésima vez en la temporada, ahora ya es tarde nuevamente.

Escasa dureza

De las cuatro etapas pirenaicas, las dos iniciales serán solamente para abrir boca, sin una dureza excesiva. Concretamente la de hoy, duodécima del programa, nos llevará desde Port Barcares hasta Pyrenées 2.000, en pleno corazón de la Cerdaña y muy cerca de Font Romeu, desde donde saldremos mañana hacia Saint Lary Soulan. Es, naturalmente, una estación de invierno de las muchas que jalonan Francia por los Alpes o por los Pirineos, pero la subida final no es muy dura. El alto es puntuable únicamente de segunda categoría. Antes, en los kilómetros 90 y 140, habrá otros dos puertos, el primero de tercera categoría y el otro en el comienzo de segunda. Indudablemente, el cambio no será tan brusco como en el comienzo de los Alpes y si se hacen diferencias será sólo porque las fuerzas ya empiezan a estar mermadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de julio de 1976

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