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Destituido por los militares el presidente Bordaberry

Las Fuerzas Armadas uruguayas destituyeron en la tarde de ayer al presidente de la República, Juan María Bordaberry, tras una semana de discordias entre el político y sus «socios» castrenses. El señor Bordaberry, de 48 años, se negó a firmar su dimisión oficial en la mañana de ayer, y a partir del mediodía, según fuentes militares, había dejado de ejercer el puesto para el que fue elegido democráticamente en noviembre de 1971.

El doctor Alberto Demichelli, que hasta ahora ocupaba el puesto de vicepresidente, ha sido nombrado para sustituirle y tomó posesión del cargo en las primeras horas de la madrugada de hoy. La destitución del presidente Bordaberry no cambio en mucho el panorama político uruguayo. Los auténticos «patrones» siguen controlando el poder y solamente varía el nombre de quien teóricamente ejerce el puesto de presidente. Semejante situación no es nueva: el 27 de junio próximo se cumplirán tres años del golpe de Estado militar que consolidó el poder militar en Uruguay y terminó con una de las democracias representativas más antiguas del continente. En junio de 1973 Bordaberry decidió apoyar a los militares que exigían cambios radicales en la conducción política. Y para ello protagonizó un autogolpe de Estado disolviendo las Cámaras legislativas y todos los partidos políticos de izquierda (el resto de los partidos fueron sometidos a una «situación de receso»). El difícil equilibrio de co-gobierno cívico militar comenzó a ser erosionado en mayo del pasado año, cuando los militares no aceptaron la destituación del vicepresidente del Instituto de la Carne, exigida por Bordaberry. A finales del año pasado, Bordaberry entregó a las Fuerzas Armadas un memorándum en el que proponía la creación de un «Estado nuevo uruguayo», mediante la disolución de todos los partidos políticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de junio de 1976