Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El infante y el título

El futuro Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón y Schleswig- Holstein, nació el día 30 de enero de 1968, en la clínica de Nuestra Señora de Loreto, de Madrid. Dos días después era presentado por sus padres, los Príncipes de España, a los medios informativosEl bautismo del Príncipe Felipe, en el palacio de la Zarzuela, ocurrió el 8 de febrero del mismo año. Esta ceremonia sirvió de ocasión para el regreso a España, por primera vez desde el 14 de abril de 1931, fecha en la que partió hacia el exilio, de la reina Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII y abuela del actual Rey, don Juan Carlos I.

También llegó a Madrid para asistir al bautizo, su hijo, el conde de Barcelona. Ambos actuaron de padrinos de aquel recién nacido que, en virtud de las disposiciones sucesorias del general Franco plasmadas en la Ley Orgánica del Estado, estaba llamado a ser, algún día, rey de España.

Por primera vez, desde la proclamación de la República, la mayor parte de la familia real se encontraba reunida en España. Aquel acto, al que también acudió el general Franco y altas personalidades del Gobierno, hizo pensar a los monárquicos, y a muchos españoles, que el traspaso de poderes al entonces Príncipe de España podía estar cercano.

El actual heredero de la Corona cursa sus estudios en el colegio de Los Rosales, de Madrid. Domina a la perfección los idiomas inglés y francés. Aunque su figura es conocida y popular, no ha aparecido muy frecuentemente en actos públicos.

Las leyes sucesorias, orientadas a garantizar la transmisión de poderes de Franco a don Juan Carlos, no decían tampoco nada sobre el heredero de éste; hasta el punto que el Príncipe Felipe no ha sido legalmente heredero de los derechos institucionales que su padre adquirió por su proclamación como sucesor de la jefatura del Estado, hasta que éste fue proclamado Rey. Esta situación provocó que sé alzaran algunas voces, todavía en vida de Franco, en solicitud de que el joven Felipe fuera declarado, mediante alguna fórmula, heredero del heredero, para prevenir un posible vacío constitucional en el caso de que se hubiera producido la muerte del sucesor antes de su proclamación como Rey.

Sí alude, en cambio, a la figura del Príncipe Felipe, la nueva ley de Sucesión que se encuentra en fase de aprobación, y que tendrá que ser aprobada por referéndum nacional. Según esta ley, el sucesor gozará de los títulos y prerrogativas tradicionalmente vinculadas a la figura del sucesor en la monarquía española. El más importante de estos títulos, y precisamente el que le distingue como heredero a los derechos dinásticos, es el de Príncipe de Asturias, título que han ostentado, desde 1338, hasta 34 príncipes herederos de reyes.

La fórmula legal para su investidura y proclamación es todavía una incógnita. En épocas anteriores a Isabel II, el príncipe de Asturias debía jurar ante las Cortes de la nación al cumplir los 14 años. Desde 1833, sin embargo, la investidura se ha reducido a un acto de reconocimiento por parte de los delegados de la Diputación de Asturias, que viajaban a Madrid, a los pocos días de nacer, para rendir homenaje al futuro rey.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de mayo de 1976