La fusión Peugeot-Citroën se sitúa en segundo lugar europeo

Con la fusión de las empresas automovilísticas Peugeot- Citroën nace un grupo que se sitúa en el segundo puesto europeo y el sexto a nivel mundial.Las dos sociedades holdings Peugeot S.A. y Citroën S.A. -tal como anunció esta semana en París el presidente de la primera, François Gautier- van a unirse con, efecto al 1 de enero de 1976, mediante la absorción de Citroën S.A. por Peugeot, S.A., La operación se realiza sobre la base de una acción Peugeot S.A, contra cinco acciones Citroën S.A. Al término de la fusión así proyectada, el capital de Peugeot S.A., puntal del nuevo grupo, alcanzará la cifra de 654 millones de francos franceses (más de 9.000 millones de pesetas )y será dividido en, 9.3,39.800 acciones de setenta francos. Alrededor del cuarenta por ciento de estas acciones pertenecerá a la Sociedad Financiera de Participación. (SFP) que controla el grupo Peugeot, y un diez por ciento, a Michelín.

Aunque la noticia se mantuvo en secreto hasta última hora, la fusión no ha sorprendido, en la medida en que constituye tina etapa lógica en, la cooperación estrecha que desde hace dos años mantienen las dos empresas automovilísticas.

Peugeot y Citroën, consideradas individualmente, se caracterizan por estar en una posición intermedia entre las firmas especializadas en ciertas categorías de clientela. La extensión de su gama y su capacidad de producción no les permiten más que ajustarse a determinados sectores del mercado. Las dos sociedades, por tanto, están en competencia directa con las grandes firmas del sector del automóvil, sin beneficiarse -como algunas de estas empresas- de los efectos de la producción en masa.

Este hándicap podrá ser superado con la fusión de las dos sociedades francesas en el seno del mismo grupo. La política se ejercerá con carácter prioritario en estos tres campos: los medios industriales, la definición del producto y la estrategia de la gama de producción.

Peugeot-Citroën se traduce en un cambio considerable de dimensiones. La fusión empleará a 175.000 personas (de las cuales, 25.000 estarán en el extranjero), repartidas en 180 sociedades (ochenta en el extranjero). Este año puede realizar un volumen de negocio consolidado, de entre 32 y 35.000 millones de francos franceses, tinos 500.000 millones de pesetas. En 1975, Peugeot y Citroën -que han cubierto el 43,5 por 100 de la producción de automóviles en Francia han realizado respectivamente un volumen de negocios consolidados de 16.36 millones de francos y 11.700 millones de francos, Es decir, un total de 28.000 millones de francos.

Automóviles Citroën ha tenido una pérdida contable de 304 millones de francos -el beneficio neto de Automóviles Peugeot ha sido de 109,7 millones de francos y el remanente de caja neto, de 704 millones de francos.

A pesar de la cooperación estrecha en todos los dominios que pretende establecer la fusión, Automóviles Peugeot y Automóviles Citroën conservarán íntegramente su personalidad, materializada por la marca, la gama de modelos y su red comercial. La nueva organización interna del grupo quiere responder a tres preocupaciones esenciales: intensificar la descentralización de la gestión corriente, reforzando para ello los órganos de coordinación y control; mantener la independencia recíproca y la personalidad de cada sociedad de automóviles para conservar y extender su clientela, y aprovechar al máximo los efectos y las ventajas de una producción de masa.

Esta operación entra en el cuadro de una vasta reorganización de las estructuras de Peugeot- Citroën alrededor de Peugeot, S.A. En efecto, desde 1974 Peugeot inició su cooperación en Citroën. Recientemente a principios de abril Peugeot elevó su participación a un noventa por ciento en Citroën S.A.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 15 de mayo de 1976.

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