El alma del incombustible Koke como referente para combatir al Arsenal
A sus 34 años, el capitán es el único de los mediocentros del Atlético que no se ha lesionado este curso. Su despliegue físico en los 120 minutos de la final de Copa perdida impactó y sus lágrimas conmovieron a la hinchada rojiblanca

“Capitán de leyenda”, se puede leer sobreimpreso en un retrato de Koke de dimensiones generosas que preside una de las paredes de la taberna Bonanno del Metropolitano, convertida ya en uno de los santuarios de la hinchada del Atlético de Madrid en los pre y pospartido. Su propietario, Toni, un italiano de Brescia que abrazó la fe rojiblanca porque le sedujeron más el bullicio, la cecina y el jamón que se encontró en el Vicente Calderón que los exigentes silencios del Santiago Bernabéu, rescató la imagen del capitán colchonero desperdigada por el nuevo coliseo rojiblanco. La estampa había sido utilizada el día que Koke superó a Adelardo (550) como el jugador con más partidos en la historia del club. El centrocampista criado en la colonia de taxistas de Vallecas registrará este miércoles su encuentro 734. “Pregunté si me la podía quedar porque Koke es un referente de presente y de futuro en el Atlético”, explica el hostelero nacido en la misma ciudad que su amigo Andrea Berta, exdirector deportivo rojiblanco que esta noche (21.00, Movistar+ LC) se acomodará en el palco ocupando el mismo cargo, pero en el Arsenal.
Necesitado de patas en las que sostener a un vestuario muy tocado, Koke ha sido una de ellas durante la semana posterior a la derrota en la final de la Copa del Rey. Ya sobre la hierba había sido el mejor jugador rojiblanco. A sus 34 años y con un par de vueltas en el cuentakilómetros, Koke desplegó un partido memorable desde lo físico y lo táctico. “Cada vez que vas siendo más mayor cuesta más. Nos pasa a todos los futbolistas, pero no me sorprende [su despliegue físico en la final copera]. Cada día me motiva más poder estar aquí, poder trabajar como todos los años y esa motivación me lleva al nivel que estoy dando en esta temporada”, explica. Sus lágrimas en La Cartuja tocaron la fibra de la hinchada rojiblanca, que el sábado, cuando fue sustituido en el partido contra el Athletic, coreó su nombre en medio de una fuerte y sentida ovación. La fina silueta y los perfilados bíceps que luce con la camiseta recortada por encima de los hombros responden a un cuidado extremo de la alimentación y de su físico. Ayer, después de entrenar junto al resto de titulares que alineó Simeone ante el Athletic, Koke seguía haciendo series de carreras de 50 metros junto a uno de los preparadores físicos. La influencia de su amigo Llorente, con el comparte el veneno por el golf que les inoculó Morata, resulta evidente
Con el rendimiento en la mano, Koke está dispuesto a seguir un año más en el Atlético y ya hay empleados del club que lo dan por hecho. Una vieja aspiración suya es retirarse en el Atlético como un One club man, lo mismo que Adelardo, al que venera y con el que le emparenta el liderazgo ejercidos desde el sacrificio hasta la extenuación y la bonhomía. El club, a través de su director de fútbol Carlos Bucero, también le transmitió hace ya un año que lo mejor para redondear su carrera era cerrarla en el club en el que ingresó con apenas ocho años. “¿Qué es el Atlético? Mi vida. Sin más”, dijo tras renovar por un año en 2024, la primera ocasión en la que se utilizó esa especie de renovación vitalicia que depende de él. Como avanzó este periódico, al igual que Oblak, Griezman y Simeone, el capitán rojiblanco tiene licencia del club para decidir su futuro.

No deja de ser relevante que en un equipo perseguido por la misma epidemia de lesiones en los isquiotibiales que afecta al fútbol profesional de las cinco grandes ligas, Koke es el único de los mediocentros de Simeone que esta temporada no ha sido baja por un percance muscular. El último contratiempo de Pablo Barrios le supondrá acumular unos tres meses de baja y Cardoso ha estado casi dos. La idea inicial de Simeone en el inicio del curso era que el centrocampista de Moratalaz y el estadounidense formaran el eje centro del campo. Sin embargo, Koke se ha vuelto a imponer como el centrocampista de cabecera de su entrenador. Y no solo por las lesiones de sus competidores. Cuando la tensión comenzaba a apoderarse del equipo por los malos resultados del comienzo de la temporada, Koke, junto a Griezmann, tiró de oficio para templarlo. El mismo que necesitará el Atlético esta noche para superar a un equipo que puede manejar por igual los registros del repliegue en campo propio que de una fuerte presión en campo contrario. “El equilibrio entre la intensidad y la cabeza tiene muchísima importancia, ya lo vimos en los cuartos de final contra el Barcelona. Estos partidos se deciden en detalles y hay que estar atento a todo, tener la cabeza fría para saber cuándo atacar y cuándo replegarse”, advierte. Cuando a los 20 minutos del partido de vuelta disputado en el Metropolitano, el Barcelona había igualado ya el 0-2 de la ida, Koke fue el encargado de reanimar a sus compañeros y hacerles ver que aún faltaba más de una hora larga de partido.
“Siento que estoy disfrutando esta temporada un montón y que unas semifinales de Champions no se juegan todos los años. Es la cuarta que puedo jugar y hay que disfrutarla al máximo. No sé si jugaré una más, pero sí la voy a disfrutar como lo hice en las anteriores”, afirma. Koke no oculta que, pese a sus horas de vuelo, partidos como el de esta noche aún le agitan interiormente en los días previos. “Siempre, cuando uno se va acercando al partido, hay nerviosismo, el estómago se te revuelve, como cuando tienes tu primera cita con la primera chica que conoces. Cuando empieza y ya vas al calentamiento se pasa todo”, admite. La cita de esta noche le hará lidiar con el poderoso centro del campo que forma Arteta con Zubimendi, Rice y Odegaard.


























































