El francés Dorian Godon derrota a Tadej Pogacar en Romandía
El ciclista del Ineos arriesgó más que el esloveno en las curvas del cortísimo prólogo


“Cambia, todo cambia”, canta Mercedes Sosa, un himno que, increíblemente, se podría aplicar al inmovilista y tradicional ciclismo un 28 de abril en el que, en Suiza, Tadej Pogacar estrena bicicleta de contrarreloj y no gana. Cambia el Tour de Romandía, prestigiosa prueba antaño, que pierde brillo como pierde patrocinadores y corredores: solo 15 equipos,103 corredores en la rampa de salida, minuto a minuto, en el prólogo de las afueras de Friburgo, y un maillot amarillo limpio de publicidad.
Dorian Godon perfila su frondoso mostacho rojo, se ajusta la pantalla del casco y luce, quizás por última vez, la casaca naranja de Ineos, que dejará de llamarse así en dos semanas, para convertirse en el Netcompany, empresa danesa de IA y datacenters –otro de los grandes focos de derroche de energía y cambio climático—que paga 20 millones de euros para que el petrolero Jim Ratcliffe tiña de verde oliva sus maillots y cambie de nombre a su equipo del alma. Para celebrarlo, Godon, o, mejor, Flash Godon, como inmediatamente le bautizan en Francia engulle los 3.200 metros del prólogo, incluido largo repecho, a más de 53 por hora, 3m 35s,7s menos que el esloveno, que se queda en 51,8 kilómetros por hora y en su sexto día de carrera del año no termina entre los dos primeros: es sexto. Un segundo menos que su compatriota viejo, Primoz Roglic, quien en sus años dorados la habría gozado jugándose el tipo en cada rotonda, en cada curva del recorrido.
Pogacar no se arriesga, no corta el viento en las curvas con su Colnago TT2 talla S, más aerodinámica, un cuadro 550 gramos más ligero que en la TT1, dos vatios menos a 50 por hora, más manejable. Dos días después de la cerveza de Lieja, cerrado el acto de los Monumentos, pasea pacífico, rostro redondito, por las orillas de lagos y jardines apacibles. Comienza su campaña hacia el Tour en pruebas por etapas en Romandía, una carrera en la que nunca ha corrido y que quiere ganar sencillamente porque no sabe hacer otra cosa, y, además, quiere que su nombre figure en todas las del calendario.
No hay grandes rivales que le puedan inquietar si no su peso, los dos kilos de más –músculos que le dieron punch y jump en el Poggio, en el Viejo Quaremont y en La Redoute su primavera clásica— que comenzará a perder camino del Tour y que le fastidiarán el ratio vatios/kilos en la subida el miércolesa Ovronnaz, primer gran puerto de la carrera –nueve kilómetros al 9,5%, cima a 33 kilómetros de meta, final de descenso a 20, donde seguramente perderá el maillot amarillo Godon, de 30 años, un sprinter en cuesta como demostró ganando dos veces en la pasada Volta (una de ellas a Remco Evenepoel), especialista en prólogos con repecho (ganó dos veces en una carrera francesa por delante de Mathieu van der Poel y otros).
Corre también Carlos Rodríguez, el escalador malagueño que también piensa en el Tour y ya ganó en Romandía hace dos años. Su etapa favorita será, probablemente, la del sábado 2 de mayo, con dos ascensiones y media hasta los 1.508 metros del terrible Jaunpass (7,7 kilómetros al 8,5%), la última, a 15 kilómetros de descenso de la meta.
Todo cambia. Nada parece seguro tampoco camino del Giro, donde, el 8 de mayo, el Ineos estrenará su nuevo nombre y maillot y del que se borran dos de los grandes animadores previstos. No habrá landismo por segundo año consecutivo. Mikel Landa, que ya se rompió en la primera etapa del 25, una mala curva en Tirana, sufre una fractura en la pelvis fruto de su caída en la Itzulia, desequilibrado por el coche de los médicos, que le adelantó haciendo rally. Tampoco habrá resurgir de João Almeida, tercero en Italia hace dos años. El portugués, que comenzó el año espléndido en su Volta al Algarve, se vio afectado por un virus después, y no se recupera. Buena noticia para sus compañeros Adam Yates, sobrado en O Gran Camiño, líder único en la corsa rosa, y Pogacar, que le espera para que le ayude en el Tour que será su quinto si Paul Seixas no sigue creciendo.


























































