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Real Madrid RMA
96
Barça BAR
91
1234T
RMA 23 17 30 26 96
BAR 25 18 24 24 91
FINALIZADO

El Madrid respira en la Euroliga a costa del Barça

El conjunto de Chus Mateo se impone por 96-91, el cuarto clásico ganado este curso, e iguala a los azulgranas en la clasificación

Tavares, ante Parker.
Tavares, ante Parker.AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press)
Juan Morenilla

Cuatro clásicos esta temporada y cuatro victorias del Madrid, la última en la Euroliga en un duelo de urgencias. Son ya siete triunfos blancos seguidos frente a los azulgranas al enlazar los tres últimos del curso pasado. Respiró el Madrid en Europa a costa del Barça y le igualó en la clasificación (14-13) con siete jornadas por delante para el final de la fase regular. Los dos grandes del baloncesto español tienen todavía tajo por delante para alcanzar las eliminatorias por el título en un curso de mucho sobresalto entre lesiones, fichajes fallidos y más derrotas de lo normal.

Dos quintetos de probaturas: Chus Mateo, con Rathan-Mayes, inédito en toda la Copa, y con Garuba como pareja de Tavares. Peñarroya, con Anderson en la zona exterior al lado de Abrines. El barcelonista sumó el primer triple del duelo y el escolta canadiense de los blancos perdió un par de balones cuando asumía el mando del ataque. Satoransky y Campazzo cruzaron bingos lejanos en un inicio de reconocimiento, con más fallos que aciertos en la elección de las mejores posiciones de tiro (6-9). Entre Parker y Fall agitaban a Tavares en busca de sacar al gigante de su cueva. Ninguno de los dos equipos encontraba la fórmula para sentirse cómodo, muy trabados. El Barça rescató a Brizuela y abrió así algunos huecos que exprimió el francotirador Parker. El Madrid tiró de Hezonja y el croata afiló la muñeca. El primer cuarto terminó con 10 jugadores distintos a los 10 que comenzaron la noche (23-25).

Raúl Villar al volante. Las bajas barcelonistas (Núñez y Punter) obligaron a saltar a la pista al chaval y Hezonja le dio la bienvenida con un manotazo que le costó una antideportiva. Los marcajes pesaban más que las acciones individuales y el reloj llegó a los tres minutos sin una canasta en juego y unos porcentajes muy escuálidos. El marcador se movía lentamente (30-30). Anderson buscaba la superioridad física ante Campazzo e Ibaka saltó para esposar a Metu y bregar bajo el aro. También Hugo González añadió músculo al Madrid, y emergía la nueva versión de Joel Parra, fino y ágil. Otro zurdazo de Anderson concedió una pequeña renta a los azulgranas en el descanso: 40-43. “Hay que dar una marcha más”, reclamaba Campazzo a su tropa como receta para la recuperación.

Esa vuelta de tuerca más en la defensa, bajo el candado de Tavares, permitió al equipo de Chus Mateo recobrar el mando (48-45). Otra vez caían los segundos y los barcelonistas apenas masticaban puntos hasta que apareció Parker para marear a Garuba. El Madrid al menos corría de vez en cuando, como en un lanzamiento de fútbol americano de Abalde a Musa. El bosnio se ganó los focos después de estar otra vez cuestionado por su papel en la final de la Copa.

Tavares imponía su ley debajo de la red y el acierto de Abalde abrió una grieta frente a la pasividad azulgrana y su falta de ideas ofensivas (61-54). Un balón rifado por Brizuela en una penetración a ninguna parte simbolizó el caos visitante. Ni siquiera había necesitado el Real Madrid su mejor traje para marcar una diferencia que el Barça maquilló bastante al final del tercer cuarto para seguir vivo (70-67).

Bruno Fernando bailó entre los defensores para anotar y Brizuela le pasó volando por la espalda mientras el pívot madridista celebraba la canasta, síntoma de que aún le falta aprenderse bien la lección. El Barça andaba sin embargo más justo de recursos y de gasolina, dependiente de la inspiración de Metu y de la fiereza de Joel Parra. El alero, de regreso a la selección española, sostenía a los barcelonistas, de nuevo cara a cara tras un rato de sequía blanca (82-81). Fall era eliminado por faltas en un final en el alambre y Parker y Campazzo asumían los galones. Faltaba medio minuto cuando los jugadores se lanzaron por el suelo persiguiendo un balón de oro. Lo ganó el Madrid, los triples de Brizuela y Metu chocaron con el hierro y el clásico volvió a caer del lado blanco. El séptimo seguido.

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Sobre la firma

Juan Morenilla
Es redactor en la sección de Deportes. Estudió Comunicación Audiovisual. Trabajó en la delegación de EL PAÍS en Valencia entre 2000 y 2007. Desde entonces, en Madrid. Además de Deportes, también ha trabajado en la edición de América de EL PAÍS.
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