Ir al contenido
_
_
_
_

Yomif Kejelcha, el atleta que hizo historia y al que nadie recordará

El atleta etíope también rompió la barrera simbólica de la carrera de los 42,195 kilómetros, pero solo Sabastian Sawe, ganador en Londres, pasará a la historia

Las imágenes de la carrera entre Sawe y Kejelcha
Kejelcha cubre los últimos metros del maratón de Londres ante el palacio de Buckingham.Foto: Alex Davidson (Getty Images) | Vídeo: REUTERS

Neil Armstrong dio un pequeño paso, y un saltito, para pisar la Luna y plantar una bandera, y todo el mundo habla de él, y es el héroe de los niños, pero, solo unos segundos después, también bajó Buzz Aldrin del Apolo XI para saludar a los selenitas. De él se habló menos, como también rodea cierto silencio a la figura esbeltísima (1,86m, 59 kilos) de Yomif Kejelcha, que acompañó a Sabastian Sawe el domingo hasta la última milla del maratón de Londres y también, como el keniano que grabó en sus zapatillas blancas 1:59.30, llegó a la Luna de las dos horas, solo 11 segundos después.

Es mi destino, podría haber sentenciado Kejelcha, eterno segundo en casi todas las competiciones, una suerte de Poulidor del atletismo, que suma a sus cuatro medallas de plata en todo tipo de Mundiales —cross, pista al aire libre y asfalto— la desgracia inusitada de bajar de las dos horas en el maratón de su debut y no ganarlo. Solo él puede decir bien alto que nunca ha corrido un maratón por encima de las dos horas.

Quizás su cabeza, una modestia, falta de ambición, que no casa con su clase y su estilo espectaculares, tenga algo que ver en la contumacia con la que acumula buenos resultados y pocas victorias (dos títulos mundiales en 3.000m en pista cubierta son todo) un atleta que ha logrado grandísimas marcas en todas las distancias: en la milla (fue plusmarquista mundial de la distancia en pista cubierta, 3m 47,01s), en los 3.000m (7m 23,64s), en los 5.000m (12m 38,95s), los 10.000m (26m 31,01s) y la media maratón (57m 30s, la segunda mejor marca de la historia, como en maratón, su sino). Haile Gebrselassie y Kenenisa Bekele, sus mayores y referencia en el atletismo etíope, lograron títulos olímpicos y mundiales, y récords, pero sus marcas palidecen al lado de las del humilde Kejelcha, derrotado por un francés oportunista en la última recta del último Mundial de 10.000m, en Tokio.

Esa misma poca importancia se aprecia también en sus declaraciones antes de los 42,195 kilómetros hasta el Big Ben de Londres y más allá, y después. Antes de la carrera, Kejelcha, de 28 años, dijo que para él sería “imposible” bajar de las dos horas en su primera maratón, aunque intentaría seguir el ritmo de las liebres que guiarían a su compañero de Adidas Sawe hasta el kilómetro 30. Después de su 1h 59m 41s, estaba en una nube, pese a no ganar, como casi siempre. “Es una locura, me siento genial, no tengo palabras”, dijo tras la carrera. “Mis entrenadores me dijeron que estaba listo… No esperaba bajar de las dos horas, pero Londres es también la maratón de mis sueños. Vengo a Londres y esto ocurre en Londres, y estoy muy feliz...”

El pedigrí en la pista que complace a los aficionados diferencia a Kejelcha de Sawe, un atleta de 31 años perteneciente a la cuadra keniana del mánager italiano Gianni Demadonna, un maratoniano de 71 años, y entrenado por un italiano de Brescia, Claudio Berardelli (el mismo técnico de campeón olímpico de los 800m Emmanuel Wanyonyi), que solo ha corrido en asfalto. Ha corrido cuatro maratones y los cuatro los ha ganado (Valencia, Berlín y dos veces Londres), y en el último mejoró 2m 35s su mejor marca, la lograda en su debut en la distancia en la capital del Turia. La historia de Kejelcha pasa también por un periodo turbulento, sus años en Oregón entrenado por Alberto Salazar, exmaratoniano suspendido por sus prácticas dopantes, que gestionaba los proyectos de Nike en el fondo.

Poco después Kejelcha, el plan B de Adidas en Londres, dejó Nike, la primera marca que anunció el proyecto de las dos horas. Lo logró de forma circense en 2019 con Eliud Kipchoge, pero visto en la distancia, aquel paseo acelerado por el Prater de Viena viene a ser como el Sputnik soviético comparado con el Apolo XI de la NASA, que en atletismo equivale a las zapatillas de 97 gramos, un solo uso y 500 dólares por Internet, llanta de carbono encerrando espuma aérea sobre las que navegaron Sawe, Kejelcha y también una mujer, la etíope Tigst Assefa, que también batió un récord del mundo (el del maratón de solo mujeres, sin liebres masculinas) cuando ganó en el Mall de Londres con 2h 15m 41s, derrotando a la keniana Hellen Obiri, que calzaba unas On sin cordones, ajustadas como un calcetín, confeccionadas con una impresora 3D a la medida de sus pies. La proliferación de récords en una sola mañana junto al Támesis revela justamente el peso de los avances tecnológicos en su consecución.

Tigst Assefa

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_