Liverpool - Real Madrid, la última final de Champions se reeditará en octavos

PSG-Bayern es el otro gran cruce de esta ronda. Milan-Tottenham, Eintracht-Nápoles, Dortmund-Chelsea, Inter-Oporto, Leipzig-City y Brujas-Benfica completan el cuadro

Alexander-Arnold y Vinicius, en la pasada final de la Champions.Foto: ETSUO HARA (GETTY IMAGES) | Vídeo: Reuters

¿Qué hay de nuevo, viejo? Las vidas del Real Madrid y Liverpool volverán a cruzarse en octavos de la Champions después de protagonizar la última final, con victoria para los blancos (1-0) gracias a un Courtois inabordable, y a una asistencia de Valverde rematada por Vinicius, la alianza que se inauguró esa noche en París y ha seguido produciendo esta temporada. Será el tercer enfrentamiento entre blancos y reds en las últimas seis ediciones, y en todas salió vencedor el equipo español, para tortura de Mohamed Salah. También en la final de 2018 en Kiev (3-1) y en cuartos de la 2020-21 (3-1 en Valdebebas y 0-0 en Anfield). El partido de ida se disputará el 21 de febrero en Anfield y la vuelta, el 15 de marzo en el Santiago Bernabéu.

Los muchachos de Jürgen Klopp eran uno de los dos principales rivales a evitar para los de Carlo Ancelotti, junto al PSG. Se clasificaron como segundos en un grupo en el que el Nápoles, líder también en la Serie A, se mostró superior. Le endosó en Italia un 4-1 que luego hizo valer en la última jornada en Inglaterra para mantener a los británicos por detrás.

El sorteo dejó también otro cruce de aúpa: PSG-Bayern, otros dos gallos enfrentados a las primeras de cambio. Los franceses cayeron por sorpresa a la segunda posición debido a la diferencia de goles con el Benfica, que derrotó 1-6 al Maccabi Haifa en la última jornada, con tres dianas al esprint en el cuarto de hora final. Milan-Tottenham, Eintracht-Nápoles, Dortmund-Chelsea, Inter-Oporto, Leipzig-Manchester City y Brujas-Benfica completan el cuadro. Los encuentros de ida se disputarán en dos semanas (14-15 y 21-22 de febrero), igual que las vueltas (7-8 y 14-15 de marzo).

Después de una temporada pasada extenuante en la que se quedó a un centímetro de las dos grandes coronas (Premier para el City y Champions para el Madrid), el Liverpool no ha fluido en este primer tramo del curso. Anda octavo en su liga y, sin llegar al parón mundialista, el título lo ve ya en la Luna: a 15 puntos del Arsenal y a 13 del City. Incluso la cuarta plaza que da acceso a la próxima Champions le requerirá un golpe de riñón: la tiene ahora a siete puntos.

En ataque perdió a Mané, vendido al Bayern por 32 millones, y compró a Darwin Núñez, procedente del Oporto por 80, un trueque que, de momento, no le ha resultado a Klopp. El uruguayo no termina de encajar en el dispositivo del alemán. El ataque sigue siendo cuestión, sobre todo, de Mohamed Salah, el hombre en busca de una venganza contra el Madrid desde 2018. Su enganchón fatal con Sergio Ramos en la final de Kiev lo mandó a la enfermería y, desde entonces, no ha ocultado sus deseos de cobrarse aquel episodio. Lo intentó en 2021, en medio de la pandemia, pero los blancos les eliminaron en cuartos, y el pasado mayo volvió a caer en la final de París.

Ancelotti y los ‘reds’

“En 2018 [tras perder la final], no sabía si volveríamos. Pero ahora sí sé que volveremos”, proclamó Klopp el pasado mayo en las tripas de Saint Denis, en un intento de levantar la moral de la tropa tras el nuevo golpe contra el Madrid. Un vaticinio que, de nuevo, pasa por los blancos. “Esta es la derrota más fácil de explicar. Ellos han marcado un gol con un disparo a puerta y nosotros, que lanzamos nueve, ninguno”, añadió aparentemente entero el alemán en primavera en París. Fue la noche de Courtois, inmortal ante la avalancha red, sobre todo de Salah. Nadie ha amargado más al Liverpool últimamente que el Madrid, que, curiosamente, la última final de Champions que perdió fue contra el equipo de Anfield. Ocurrió en 1981, también en París (1-0).

La cita, para la que todavía restan tres meses, supondrá el reencuentro de Ancelotti con el Liverpool, con quien mantiene una larga historia en la máxima competición continental. Cuando pertenecía a la Roma, no pudo disputar la final de la Copa de Europa de 1984 ante los reds por culpa de una lesión (perdió su equipo en los penaltis). En 2005, al frente del Milan, cayó en una de las finales más recordadas (en los penaltis tras ir 3-0 ganando al descanso). Dos años después, en otro Milan-Liverpool, esta vez sí venció (2-0). Y la temporada pasada en París volvió a salir triunfador.

Los clubes que suman más finales de Copa de Europa (17 los blancos y 10 los reds) vuelven a encontrarse en una fase de octavos que cruza a cuatro de los cinco grandes conjuntos que quedaban vivos. Se salvó el City.

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