Sainz: “No dejé de creer, a la espera de algo que finalmente pasó”

El piloto de Ferrari celebra su primer triunfo en la F-1 al tiempo que desde la ‘Scuderia’ le animan a lograr más

Carlos Sainz es bañado con champagne en el podio de Silverstone.
Carlos Sainz es bañado con champagne en el podio de Silverstone.CHRISTIAN BRUNA (EFE)

Carlos Sainz padre es indudablemente la figura clave en la trayectoria que siguió su hijo hasta que en 2015 debutó en el Mundial de Fórmula 1, al volante de un Toro Rosso y con Max Verstappen de compañero. Este domingo, el Silverstone, aquel Carletes se convirtió en el piloto número 112 en la historia del certamen en adjudicarse el triunfo en un gran premio. Este es el último mensaje que ha lanzado el madrileño, de 27 años, de esos que su mentor siempre le pidió que mandara, para llamar la atención de equipos y patrocinadores, aliados indispensables en el Gran Circo.

En su segunda temporada enfundado en el mono de Ferrari, Sainz se sacó finalmente de encima una losa enorme, que seguramente desbloqueará un poquito más de lo que el chico lleva dentro. De cualquier forma, esta victoria, la primera de un piloto español que no lleva la firma de Fernando Alonso, lleva a su protagonista a un nivel superior, habrá que ver si le sirve de palanca para seguir creciendo. Con este resultado, Sainz supera a George Russell (abandonó) en la tabla general de puntos y se coloca el cuarto, a 11 puntos de Leclerc y a 54 de Verstappen, el líder.


“Lograr mi primera victoria en la Fórmula 1, con Ferrari y en Silverstone, no sabéis lo que significa. Ha sido un fin de semana muy especial; uno de esos”, resumió Sainz. “La cosa no pudo terminar mejor y no pudo ser más difícil. Pero en todo momento me mantuve sereno, con la cabeza abajo y sin dejar de creer, a la espera de que pasara algo que finalmente pasó”, añadió el corredor de la marca italiana, que en Gran Bretaña no contó con el respaldo de su familia, que siguió la prueba por televisión.

“Este triunfo le dará mucha confianza, y seguramente habrá un antes y un después de Silverstone”, convino Sainz, padre, desde casa. “Lo importante es que Carlos siga trabajando, entendiendo el coche, porque aún le falta un pelo”, añadió el bicampeón del mundo de rallies (1990 y 1992), el hombre que colocó España en el mapa del automovilismo mundial.

Hace dos semanas, en el circuito de Gilles Villeneuve, Sainz estuvo a un tris de llevarse el triunfo después de someter a un acoso tremendo a Max Verstappen durante las últimas vueltas del Gran Premio de Canadá. Quince días después de aquello, la batalla con el neerlandés solo se produjo en los primeros compases de la carrera, antes de que una pieza de fibra de carbono de algún monoplaza fuera engullida por el Red Bull del actual campeón, y destrozara la carrocería de su bólido, provocándole la consiguiente pérdida de eficiencia aerodinámica. A pesar de la rivalidad que hay entre ellos, Mad Max fue uno de los primeros en felicitar al ganador, en el parque cerrado y mientras el hombre del día atendía a los periodistas.

“Espero que esto que ha hecho le ayude a ganar confianza, y que no tenga que esperar otros 150 grandes premios antes de volver a llevarse una ‘pole’ y una victoria”, le piropeó Mattia Binotto, director de Ferrari. “Yo lo di todo, pero los Ferrari son demasiado rápidos”, declaró Lewis Hamilton, que con la tercera posición regresó al podio, algo que no lograba desde la primera parada del calendario. “Felicidades a Carlos”, zanjó el británico.

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