El drama blanco de Salah

El egipcio, que reclamó “venganza” tras lesionarse en la final de 2018, choca con Courtois y prolonga su amargura ante el Madrid

Salah, del Liverpool, al final del partido.
Salah, del Liverpool, al final del partido.FILIP SINGER (EFE)

Hay deseos de venganza que se guardan en la intimidad y tratan de cobrarse en frío, a traición. Otros, como el de Mohamed Salah con el Madrid, se publicitan sin parar y se persiguen en caliente, aunque hayan pasado cuatro años. El egipcio no engañó a nadie, quería la suya y la quería ahora. Su lesión en la final de 2018 a la media hora por un enganchón con Sergio Ramos seguía siendo una herida en carne viva que nunca se molestó en disimular. Y la siguiente vez que se cruzó con los blancos, la temporada pasada en cuartos de final, ahondó en su drama personal. Pero a la herida todavía le quedaba más sangre por salir. En París y ante Courtois volvió a acabar deprimido.

LIVLiverpool
Liverpool
0
Alisson, Ibrahima Konate, A. Robertson, Virgil Van Dijk, Trent Alexander-Arnold, Thiago (Roberto Firmino, min. 76), Fabinho, Henderson (Naby Keita, min. 76), Salah, Luis Díaz (Diogo Jota, min. 64) y Mane
RMA Real Madrid
1
Real Madrid
Courtois, Dani Carvajal, Ferland Mendy, Alaba, Eder Militao, Casemiro, Kroos, Modric (Dani Ceballos, min. 89), Benzema, Vinicius Junior (Rodrygo, min. 92) y Federico Valverde (Camavinga, min. 84)
Goles 0-1 min. 58: Vinicius Junior.
Árbitro Clément Turpin
Tarjetas amarillas Fabinho (min. 61)

Nueve veces remató y no fue suficiente. Tras el 0-1, Courtois le sacó tres muy claras. Cuando a las 23.30 se acabó todo, se quedó parado, solo, con los brazos en jarra, apenas consolado por Hazard y Alaba. Tardó mucho en que alguien de su equipo se le acercara. Fue Klopp, que le abrazó en la ronda de pésames del técnico alemán. El siguiente fue Alisson. Y poco más.

El caso es que él se dio prisa por resolver sus asuntos personales. Toda la prisa que le dejó el problema con el acceso de sus aficionados a las gradas de Saint Denis que retrasó el inicio de la final alrededor de 35 minutos. Muchos ingleses hacían todavía cola, otros se enfrentaban a la policía, que les repelían con gas pimienta, cuando él empezó su tarea. De entrada, mucha actividad, pero poco tino. El delantero estuvo en toda la amenaza que concentró su equipo alrededor del minuto 20, con varias ocasiones seguidas. Sus intentos quedaron centrados o flojos. El más peligroso se lo sacó abajo Courtois, la primera de la larga lista del belga, que a los dos minutos amargó a Mané en un disparo muy peliagudo abajo a la derecha que terminó en el palo. Ese fue el primer momento del Liverpool, que poco a poco vio cómo el Madrid empezó a amasar el partido, hasta que, otra vez, volvió a aprovechar la rendija que se le abrió para marcar distancias con el tanto de Vinicius.

La grada con sobrepoblación del Liverpool (los pasillos habían desaparecido, atestados de hinchas) se quedó muerta como un funeral y ahí, en medio de la depresión red, el único que se rebeló fue Salah. Tener cuentas pendientes siempre ayuda. Primero apretó las manos, luego la mandíbula y después los pies. Él fue la gran amenaza del Madrid en la acometida final. Pero su tiro combado, un remate en el segundo palo y otro cruzado acabaron aguados en las manoplas de Courtois.

La pesadilla del egipcio contra los blancos dejó en París la prolongación más dolorosa. La primera vez que se presentó en el Santiago Bernabéu, en la vuelta de los octavos de final de 2016 con la Roma (estaba cedido por el Chelsea), ofreció un catálogo de regates, carreras y fallos en la definición. En 2018 se marchó llorando de Kiev y jurando venganza. El año pasado se quedó con las ganas en el fútbol envasado al vacío. Y su drama se agudizó este sábado en la capital francesa para cerrar un año muy ácido para él.

Perdió la final de la Copa África, cayó en la eliminatoria de acceso al Mundial (en ambos casos ante la Senegal de su compañero Sadio Mané) y, finalmente, acabó la Champions por los suelos ante su peor cliente. Su ansia de venganza terminó en más tortura. De nada le sirvió ante Courtois presentarse como el quinto jugador de las cinco grandes Ligas con más goles generados (31 tantos más 15 asistencias). Sigue sin ganarle al Madrid.

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