El Real Madrid llega tarde y se queda corto ante el Panathinaikos

Los blancos ceden en el OAKA su sexta derrota consecutiva a domicilio penalizados por un mal inicio y posponen la certificación de su segundo plaza en la tabla (87-86)

Papagiannis cierra el paso a Tavares. Getty
Papagiannis cierra el paso a Tavares. Getty

El Real Madrid llegó tarde y se quedó corto en el OAKA. Los blancos pagaron su falta de concentración al inicio y no encontraron redención al final. Ya clasificados para los cuartos de la Euroliga y con el factor cancha asegurado, se jugaban en Atenas ante el Panathinaikos certificar el segundo puesto en la clasificación, para procurarse un cruce más amable. Pero el conjunto de Laso volvió a fallar, cedió su sexta derrota consecutiva a domicilio en Europa (la 13ª en total en sus últimos 24 partidos) y lo único que rubricó fueron sus dudas. A falta de un partido por disputar, ante el Bayern dentro de una semana en el Palacio, los madridistas, que siguen dependiendo de sí mismos, se jugarán su posición de privilegio ante Armani Milán y Olympiacos (ahora en triple empate, pero con el basketaverage para los blancos), con el objetivo de evitar al campeón, el Efes de Micic y Larkin, que, si no falla ante Alba, Bayern y Estrella Roja, será quinto y se medirá al cuarto de la tabla.

Lentos de reflejos, los blancos concedieron un parcial de 22-9 en los primeros nueve minutos y después se quedaron a medias, con varios intentos de remontada interruptus. Tras verse 12 abajo en el tercer cuarto se acercaron a dos en el minuto 29 (56-54). Y, tras volver a hacer la goma, transformaron un 76-63 en el 87-86 final. Un viaje atribulado de los 11 puntos del primer cuarto a los 32 del último. Sin tiempo ni espacio para las soluciones heroicas, ni para escapar de otra derrota en el alambre. Nedovic, Evans, Papapetrou y, sobre todo, Papagiannis (18 puntos, 10 rebotes y cinco tapones) fueron un muro para el Madrid, sostenido por Tavares y Heurtel hasta la orilla, pero de nuevo sin consuelo a sus dilemas.

En un OAKA desconocido, de gradas secas y ambiente destemplado, el Panathinaikos se organizó un inesperado guateque tras un curso de depresión. El Madrid comenzó desentonado y distraído y quedó achatado ante los puntos de Nedovic y la intimidación de Papagiannis. El conjunto de Laso cerró el primer cuarto con un pobre 4 de 12 en tiros de dos. Tantas canastas como tapones puso Papagiannis en sus primeros ocho minutos en pista. Tantas como asistencias repartieron los madridistas en toda la primera mitad. Demasiadas rémoras para afrontar una pendiente con un notable porcentaje de desnivel en Atenas (22-9, m. 9).

La vuelta de Causeur, al que Laso esperaba como agua de mayo para engrasar un perímetro atascado, no tuvo el efecto deseado y fueron Porier y Heurtel los que, a duras penas, intentaron activar la chirriante maquinaria. Hasta que Tavares se sumó a la causa para equilibrar el pulso en las alturas con Papagiannis. A dos metros y 20 centímetros del parquet exactamente. A fuerza de percutir, el caboverdiano fue erosionando el dominio del siete pies griego, y, a base de defender, los blancos se metieron emocionalmente en el partido. Pero, en plena carrerilla de recuperación, tropezó de nuevo el Madrid. Del 31-25 al 36-25, con un 9 de 26 en tiros de dos y un 1 de 5 en triples para los visitantes a esas alturas.

Pese a semejante estadística y a que Taylor no terminó de atajar a Nedovic, el Madrid venció el segundo cuarto (19-21) y afianzó su dominio en el rebote (13-24), pero apenas avanzó en su papel de perseguidor. El desahuciado Panathinaikos, penúltimo en la clasificación sin equipos rusos, se lanzó a darse un homenaje a costa de las dudas madridistas (41-32, m. 20). Cuestión de rachas, el conjunto de Laso buscaba romper la de cinco derrotas a domicilio en la presente Euroliga (Fenerbahçe, Zalgiris, Estrella Roja, Efes y Maccabi) y mantener la tremenda secuencia de 13 triunfos consecutivos ante el Panathinaikos desde 2018 (incluidas cinco victorias en el OAKA tras aquella conjura de los pollos rumbo a la conquista de la Décima). Les salió cruz. “Tenemos que mejorar en todo”, resumió Laso en el entreacto. Cuando caló su mensaje ya se había hecho de noche en Atenas.

Antes de que se activaran Deck, Yabusele y compañía Papagiannis y Evans apuntalaron el optimismo griego (48-36 primero, y 51-39 en el minuto 23). El Madrid no encontraba el libro de instrucciones del partido, pero la labor de zapa de Taylor, los primeros puntos de Thompkins, la constancia de Tavares, y los triples episódicos de Rudy y Llull abrieron una luz en el laberinto y permitieron al conjunto de Laso construir un contundente parcial de 5-15 que les puso en órbita (56-54, m. 29). Solo un triple de Papapetrou aguó el arrebato madridista justo antes de entrar en la recta de meta. Pero resultó un martillazo en la frágil moral de los visitantes. Suficiente para estirar la confianza del cuadro griego.

Nueve puntos de Daryl Macon en apenas cinco minutos devolvieron al Madrid a la casilla de salida en un santiamén (76-63). Otra vez abocados a la heroica tras acariciar la remontada. Y la heroica consistió en cuatro triples consecutivos, de Llull, Heurtel, Deck y, de nuevo Heurtel. Otro arrebato para tantear la remontada a falta de dos minutos (80-75). Los 32 puntos en el último cuarto resultaron insuficientes. Ya era demasiado tarde.

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Sobre la firma

Faustino Sáez

Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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