Un clásico sin Benzema

El Real Madrid, con la tranquilidad de su cómodo liderato, pierde al delantero más productivo de la Liga ante un Barça al alza con Xavi que busca ganar a su rival por primera vez desde 2019

Pedri, ante Nacho y Casemiro, en el último clásico en la Supercopa de España.
Pedri, ante Nacho y Casemiro, en el último clásico en la Supercopa de España.Julio Muñoz (EFE)

El tercer capítulo del clásico de esta temporada se quedó definitivamente sin su protagonista estrella, Karim Benzema. El Pichichi de la Liga (22 goles), y máximo asistente (11) y rematador del torneo (94) no se recuperó a tiempo de las molestias musculares en el gemelo izquierdo y será baja contra el Barcelona (21.00, Movistar LaLiga). Un agujero de imposible arreglo en el Madrid que servirá para medir cómo están las cosas entre los dos gigantes del fútbol español sin el jugador más influyente del campeonato. En todo caso, un duelo sin grandes dramatismos.

Son 15 puntos de diferencia entre ambos equipos (el Barcelona, con un partido menos), aunque con buenas sensaciones en cada orilla en este punto del curso. En el Bernabéu afrontan de nuevo la orfandad de verse sin Benzema (octavo partido completo que se pierde), pero con el confortable colchón de 10 puntos sobre el Sevilla y el recuerdo aún palpitante de la última vez que salieron de su estadio. Y en la costa azulgrana, porque por primera vez hay aspectos del juego que empiezan a cuadrar tras la llegada de Xavi y los refuerzos del mercado invernal. Se han asentado en la tercera plaza, siguen progresando en el consuelo de la Liga Europa y la visita a Chamartín les ofrece la posibilidad de saltar el muro pendiente del Madrid, que les ha vencido en los últimos cinco enfrentamientos (dos este curso) y a menudo les ha dejado la sensación de haberse quedado cortos. “No sé si había complejo de inferioridad [en los anteriores choques], yo no estaba, pero es una gran oportunidad para cambiar la historia y una victoria respaldaría lo que estamos haciendo”, admitió este sábado Xavi Hernández, que desde que llegó al banquillo culé ha sumado 34 puntos en Liga, solo superado por los 39 de los blancos.

Y, como buen clásico, la antesala se presentó como otra oportunidad para rescatar el manido debate del estilo, siempre simbólico de la identidad de ambos conjuntos. “Queremos el balón, presionar alto y recuperar tras pérdida. Debemos ser valientes, imponer nuestra idea y tranquilidad, porque habrá momentos para todo”, reclamó el técnico azulgrana, que tiró de libreto y convicción. En el Madrid, en cambio, el partido llega en un momento de cruce de caminos: en los dos encuentros de esta campaña le ganó al Barcelona jugando a la contra y sacando pecho por ello, sobre todo en la Supercopa. En el último mes, sin embargo, el italiano reclama a los suyos una presión más elevada, un cambio de guion con el que también ha obtenido resultados. “Será un encuentro con muchas facetas. Bloque bajo, presión arriba… No podemos pensar que solo con una cosa se va a ganar”, advirtió Carletto.

“Son camaleónicos”

“Para mí el fútbol no es solo un estilo y aquí lo puedo hacer porque tengo una plantilla con mucha calidad. No descarto nada”, enfatizó el preparador de Reggiolo que, casualidad o no, casi siempre que se cruza con el Barcelona dedica una parte del solomillo de su discurso a subrayar su flexibilidad a la hora de dirigir equipos. Xavi, según afirmó en la previa, se espera un Madrid parecido al de la Supercopa, a la contra, aunque sin descartar nada. “Son camaleónicos”, avisó el técnico azulgrana, que concedió el favoritismo al rival y también dejó claro que la ausencia de Benzema sí puede cambiar algo en los blancos.

La baja del delantero francés abre un abismo para el que, en el mejor de los casos, solo caben parches temporales. “Tengo todo decidido, pero no te lo digo”, zanjó este sábado un Ancelotti más serio de lo normal, que tampoco podrá contar con Mendy, lesionado. Por la punta del ataque han pasado esta temporada ya seis jugadores: dos arietes puros (Jovic y Mariano), tres falsos nueve (Isco, Rodrygo y Asensio) y, en el último socavón, en Vila-Real, de repente Gareth Bale, que no era titular desde agosto y que no disputa un minuto en el Bernabéu hace dos años. Casi lo mismo que la última vez que el Bernabéu acogió un clásico.

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