Polémica en Portugal por un Belenenses - Benfica marcado por la covid

El equipo de Lisboa gana 0-7 en casa de uno de los colistas en un duelo al que el equipo local compareció con nueve futbolistas por un brote de coronavirus

Los jugadores del Belenenses hablan con el árbitro antes del inicio del partido contra el Benfica en Lisboa.
Los jugadores del Belenenses hablan con el árbitro antes del inicio del partido contra el Benfica en Lisboa.PATRICIA DE MELO MOREIRA (AFP)

En medio de un lavado de manos colectivo, el fútbol portugués protagoniza un sainete que pone en duda la capacidad organizativa de sus dirigentes. El viernes por la tarde ya se sabía que un brote de covid-19 afectaba al menos a diez futbolistas del Belenenses, uno de los colistas del campeonato. El sábado a mediodía ya eran 17. Pero nadie aplazó el partido que debía disputar ante el Benfica en el sacrosanto y vetusto Estadio Nacional de Jamor. Allí se presentó el Belenenses con nueve jugadores, siete eran del filial y dos eran guardametas. A los 24 segundos ya habían encajado un gol, al descanso siete. En ese intervalo dos futbolistas se quedaron en la caseta y nada más comenzar la segunda parte un tercero se tiró al suelo fingiendo una lesión para que el partido se detuviese porque el reglamento impide jugar con menos de siete futbolistas. El resultado final, según la normativa de la Liga lusa, será 0-7 y no se reanudará el partido.

Tras el ridículo empiezan las acusaciones cruzadas. La Liga portuguesa, dirigida por el exárbitro internacional Pedro Proença, asegura que nadie del Belenenses (o B-SAD como se le conoce tras una surreal escisión del cuadro profesional respecto al resto del histórico club lisboeta) se puso en contacto con ellos para solicitar un aplazamiento “de manera formal”. Tampoco actuó de oficio. Y no hubo tampoco una orden gubernamental que evitase la situación, por eso se apunta también al secretario de Estado de Deportes, Joao Paulo Rebelo.

El presidente de Belenenses, Rui Pedro Soares, lo niega y asegura que lo solicitaron a media tarde del sábado, un día después de que su propio entrenador reconociese en rueda de prensa que no sabía si tendría efectivos para jugar. Su petición, asegura, no fue atendida. “Salir al campo ha sido una vergüenza menos para los nueve que lo hicieron”, apuntó Soares.

“A los dos equipos nos obligaron a jugar”, terció el mítico exfutbolista Rui Costa, que ahora ejerce de presidente del Benfica. El rival del Barcelona en la Champions tuvo un regreso plácido al campeonato y además el resultado le sirvió para colocarse líder provisional de la competición, con dos puntos de ventaja sobre Oporto y Sporting, que juegan este domingo. “Lo sucedido afecta a la credibilidad del campeonato y las instituciones que lo regulan. Así nunca seremos serios”, explica en un comunicado el club sportinguista.

Con todo, no es la primera vez que en Portugal se ve un partido en esas condiciones. Hace nueve años el Uniao de Leiria saltó al campo a jugar un partido de la máxima categoría contra el Feirense, pero por la rescisión de casi toda su plantilla por impagos apenas jugó con ocho futbolistas. Resistieron todo el partido y perdieron 0-4. Su portero era Jan Oblak.

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