Fenerbahçe

La pasión turca por Özil

El Fenerbahçe, el equipo del que es seguidor el presidente Erdogan, enloquece con el exjugador del Madrid

Özil, en el vuelo privado de Londres a Estambul. / REUTERS
Özil, en el vuelo privado de Londres a Estambul. / REUTERS

Hace un año, cientos de seguidores, miles quizás, habrían invadido el aeropuerto para recibir a Mesüt Özil. Pero las circunstancias son las que son, y la euforia que ha despertado el fichaje del centrocampista alemán de origen turco por el Fenerbahçe se expresa de momento de forma virtual. Según Flightradar24, más de un millón de fans siguieron por internet la ruta del avión que lo llevó de Londres a Estambul, y las redes sociales en Turquía se han llenado de corazones azules y amarillos, los colores de su nuevo equipo. Además, desde que se hicieron públicos los rumores del posible traspaso hasta que el centrocampista del Arsenal llegó a Turquía, las acciones del Fenerbahçe en Bolsa se han revalorizado casi un 50 %.

El jet privado de Ali Koç (que preside el club y pertenece a una de las familias empresariales más influyentes de Turquía) aterrizó la noche del domingo al lunes en el aeropuerto Atatürk de Estambul, reservado ahora sólo a vuelos de carga y pasajeros VIP desde que se inauguró el nuevo aeropuerto de Estambul. Allí, a Özil le esperaban varios directivos del Fenerbahçe y una docena de seguidores del equipo, y en los próximos días será presentado de forma virtual y firmará un contrato para las próximas tres temporadas y media.

Entretanto, la televisión del Fenerbahçe va calentando el ambiente repitiendo las mejores jugadas de Özil en sus antiguos equipos. Uno de los numerosos entrevistados por este canal decía el miércoles: “Da igual que juegue al 80 % de su forma, basta con que haga algunos de sus pases, para nosotros es suficiente”. Sí, la liga turca no brilla por su calidad, aunque los equipos son rocosos y difíciles. Pese a la diferencia de presupuestos entre los cuatro equipos más grandes y el resto, los tradicionales dominadores de las competiciones turcas, como el Galatasaray, el Besiktas y el Fenerbahçe, suelen tropezar contra escuadras teóricamente más pequeñas. Es lo que le lleva ocurriendo en los últimos años a los canarios (así llamados por su mascota aviar, no por las islas), que no ganan un título desde 2014. Por tanto, la presión para el exfutbolista del Real Madrid, será elevada en un Fenerbahçe que actualmente marcha segundo en la Süperlig, empatado puntos con el líder, el Besiktas.

La liga turca tiene justa fama de ser como esas playas a las que van a morir las ballenas ancianas. Numerosos jugadores que han triunfado en grandes ligas, como Falcao, Drogba, Sneijder, Van Persie, o en el pasado Roberto Carlos y Robinho, eligen equipos turcos para terminar su carrera: los salarios son -o más bien eran- buenos y el modo de vida mucho más cercano al de otros países europeos si se compara con destinos más exóticos como Qatar o China. Pero, económicamente, es una política suicida para los equipos turcos, al tener que desembolsar grandes sumas que difícilmente van a recuperar después. Así que varios equipos están al borde de la quiebra.

Dificultades económicas

El Fenerbahçe tiene una deuda de más de 50 millones de euros, que ahora negocia redenominar en liras pues la constante devaluación de la moneda turca la puede convertir en impagable. De ahí que para el fichaje de Özil haya tenido que recurrir a métodos heterodoxos: según la prensa turca, el presidente de la entidad financiará personalmente —o a través de sus empresas— el monto del fichaje junto al productor televisivo Acun Ilicali, bien conectado con el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan —pese a que últimamente apoye interesadamente al Basaksehir, el presidente turco es seguidor del Fenerbahçe y fue padrino de boda del jugador— y que habría llegado a un acuerdo para rodar un documental sobre el futbolista. Özil también ha tenido que aceptar un drástico recorte en su ficha y se especula que ganará un quinto de los 20 millones de euros anuales que cobraba en el Arsenal.

Las polémicas extradeportivas han acompañado la caída en desgracia de Özil en el Arsenal. En diciembre de 2019, publicó un comentario en Twitter en el que denunciaba la represión hacia la minoría uygur —musulmana y que habla una lengua emparentada con el turco— en China, donde un millón de uygures han sido internados en campos de concentración. La respuesta de Pekín fue severa: se dejó de retransmitir un partido programado del Arsenal, el nombre de Özil desapareció de muchas web chinas y en las ediciones chinas del popular videojuego Pro Evolution Soccer, el centrocampista alemán ni siquiera existe. Al contrario que en otras protestas de índole sociopolítica, como la lucha contra el racismo,, el club londinense se distanció del jugador, y es que el mercado chino es uno de los negocios en auge de la Premier League.

Polémicas extradeportivas

Las relaciones con el equipo aún se enrarecieron más cuando, el año pasado, Özil se negó a aceptar un recorte de salario debido a la pandemia: el técnico español Mikel Arteta decidió dejarlo en el banquillo y, para la presente temporada, ni siquiera fue inscrito en la Premier o en la Liga Europa. Y con la selección alemana las cosas no han ido mejor: le llovieron las críticas tras fotografiarse en 2018 con el presidente turco Erdogan en un momento en que las relaciones turco-alemanas pasaban por su peor momento.

Aún arreciaron más tras su paupérrima exhibición de juego con Alemania en el Mundial de Rusia. Tras la eliminación en la fase de grupos, Özil anunció que no volvería a vestir la camiseta de la selección acusando a los dirigentes del fútbol germano de “racismo” y “falta de respeto” con un comentario que refleja muy bien el sentir de los emigrantes turcos en Alemania: “Soy alemán cuando ganamos, inmigrante cuando perdemos”.

No cabe duda de que Erdogan (político hábil y populista) tiene en la mira aprovecharse de la fama del futbolista, del que fue padrino de boda. Aquella polémica foto era de hecho una operación de relaciones públicas de cara a movilizar el apoyo de la Diáspora turca en Europa para las elecciones de 2018. Y sin duda, al presidente turco le alegrará no sólo que Özil vuelva a la tierra originaria de su familia, sino que fiche por el Fenerbahçe. Al fin y al cabo, siempre fue de este club y de joven estuvo a punto de fichar por él (hubiera sido compañero de Radomir Antic). Sin embargo, por presión de su padre, optó por los estudios y la política.

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