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Setién también necesita a Messi

El Barcelona mejora su juego, personificado en Busquets, pero pierde remate, reducido a un gol del argentino en el estreno del técnico cántabro ante el Granada

Messi supera a los defensas del Granada en el gol del Barça. En vídeo, declaraciones de Setién tras su debut en el banquillo azulgrana.

El Barça regresó a la escuela, como si necesitara aprender a jugar al fútbol, empezar a tocar la pelota, sin reparar en el liderato de LaLiga. Ha comenzado el curso en la academia de Quique Setién, fiel seguidor de Cruyff, diferente a Valverde. Y el equipo mejoró colectivamente en su propuesta hasta que se empachó de balón y por un momento quedó a merced de un tiro al palo de Eteki. Aliviado acto después por una discutible expulsión de Germán, encontró remedio al partido en una virguería de Arturo Vidal que culminó Messi. Aunque cambió el guion, el desenlace fue el de siempre en el Camp Nou. Los partidos se ganan con un gol de Messi.

Barcelona
BCN
1
-
0
GRA
Granada
Barcelona
Ter Stegen, Umtiti, Sergi Roberto, Piqué, Alba, Busquets, Vidal (Arthur Melo, min. 82), Rakitic (Ricard Puig, min. 70), Ansu Fati (Carles Perez, min. 78), Messi y Griezmann.
Granada
Rui Silva, Germán, Foulquier, Víctor Díaz, Domingos Duarte, Machís, Brice (Martínez, min. 71), Vadillo (Puertas, min. 64), Azeez (Yangel Herrera, min. 55), Gonalons y Carlos Fernández.
Goles
1-0 min. 75: Messi .
Árbitro
Valentín Pizarro Gómez
Germán (min. 58), Machís (min. 11) y Carlos Fernández (min. 71).
Germán (min. 68).
Estadio:Camp Nou

A juzgar por la alineación nadie hubiera dicho que el Barça había cambiado de entrenador, una sensación extraña en el estadio. Había tanta fiebre por ver el debut de Setién que el barcelonismo se había imaginado miles de formaciones y dibujos distintos, como si ya hubiera visto al equipo jugar con el nuevo técnico, nada que ver con Valverde. El margen de maniobra de Setién para la sorpresa era en cualquier caso limitado si se tienen en cuenta las ausencias de De Jong, Luis Suárez y Dembélé. Las novedades más relevantes fueron si acaso la titularidad de Umtiti y sobre todo la continuidad de Rakitic y Vidal.

Las deficiencias estructurales son tan serias que no se solucionan solo con decisiones coyunturales como la de agitar el banquillo: la columna vertebral ha envejecido; la plantilla es corta, acomodada y mandona; y a la directiva, frágil y voluble, le entraron las prisas en un año preelectoral ante el asombro de una hinchada que recupera de forma irremediable el debate cainita sobre el estilo cuando percibe que pasan los años, pasa la Champions y pasa Messi sin que el capitán levante la copa más linda y deseada, esquiva desde Berlín 2015. Hay, sin embargo, una diferencia apreciable entre Valverde y Setién.

El Txingurri jugó siempre a remolque desde la huida de Neymar. No paró de disimular los males del equipo y del club, como si no pasara nada, empeñado en que no se vieran los defectos del Barça. Tuvo una actitud seria y de contención frente al optimismo y actitud desacomplejada de Quique Setién, obsesionado por contra en publicitar las virtudes del Barça. No es populismo sino que el preparador cántabro aspira a contagiar su entusiasmo a los futbolistas y en especial a Messi. Setién se proclama apóstol de Cruyff. El juego de posición, la posesión, el pase como hilo de juego y la velocidad de balón parecen estar de vuelta en el Barcelona.

Hay una obsesión por salir con la pelota jugada desde el área propia y el fútbol gira alrededor de los medios para generar situaciones de superioridad a partir de un dispositivo táctico muy flexible, siempre a partir de la figura de Busquets, resguardado por una línea de tres cuando el equipo tenía el cuero: Sergi Roberto, Piqué y Umtiti. La racionalidad y omnipresencia del mediocentro contrastaba con el empeño de Messi y Griezmann por salir de las emboscadas del Granada. Los delanteros ocupaban las zonas interiores mientras que por las bandas entraban Alba y Ansu Fati.

Vestido de blanco, el Granada intimidaba poco y defendía mucho, bien puesto y organizado, tan trabajado como solidario en el esfuerzo, sobre todo en las ayudas, decisivas para que el Barça no armara el tiro ante Rui Silva. Al juego aseado y dinámico de los azulgrana, escolarizados por Setién, le faltaba profundidad y remate, o si se quiere, la capacidad de improvisar y desequilibrar de figuras como Messi o la pegada del ausente Luis Suárez. El Granada redujo la capacidad de maniobra de Busquets, el ritmo remitió, apenas se contaron ocasiones y se alcanzó el descanso con 0-0. Hasta 508 pases se contaron para solo dos disparos al arco de Rui Silva.

No era contundente el Barça, más paciente que bravo, y se animó el Granada. Messi no acababa una jugada, muy bien defendido de forma escalonada, individual y colectivamente, reducido también a balón parado, y sin el rosarino no hay vida en el Barça. Inutilizado Messi, Eteki aprovechó un error de Sergi Roberto para disparar al palo derecho de Ter Stegen. El juego había decaído tanto que la mejor noticia azulgrana eran las recuperaciones de Griezmann.

Hasta que llegó la expulsión por doble tarjeta de Germán y la entrada de Riqui Puig. El menudo y fino volante azulgrana se aplicó en la presión, como si fuera un volante, hambriento de fútbol en el Camp Nou, robó el cuero y jugó para Busquets. Al toque del mediocentro dio continuidad de forma preciosa y precisa Arturo Vidal, camuflado como falso nueve, para que Messi rematara a la red: 1-0.

Y con el gol de Messi se acabó porque el Barça extrañó los remates de Luis Suárez. Ha ganado rigor y ha perdido gol, al menos contra el Granada, en un partido por otra parte condicionado por un frío del carajo, como si con Setién hubiera llegado también el viento del norte al Camp Nou. Los apuros de la victoria atemperaron la euforia desatada en algunos ambientes barcelonistas con la llegada de Setién. La emoción estuvo más en el marcador que en el juego por más que se supiera que el Granada perdió los 26 partidos en el Camp Nou. No es momento todavía para la excitación sino para el aprendizaje y la declaración de intenciones de Setién en el Camp Nou. La pelota de momento vuelve a estar a pies del Barça. La mejor noticia para Busquets. Ocurre que el volante no mete goles sino que la victoria depende de Messi.

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