Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Carlos Sainz: “Fernando Alonso debe estar orgulloso”

El piloto de Mini, líder tras la primera semana del primer Rally Dakar celebrado en Arabia Saudí, hace balance de la carrera y asegura haberse ganado el derecho de decidir cuándo dejarlo

Carlos Sainz habla con Stéphane Peterhansel, su compañero en el equipo Mini. Ampliar foto
Carlos Sainz habla con Stéphane Peterhansel, su compañero en el equipo Mini. EL PAÍS

Son las 12 del mediodía. Es la hora del rezo en Riad. Las plegarias se escuchan desde el campamento itinerante del Rally Dakar, que en esta ocasión excepcional descansa en plena capital del reino. Es la etapa de descanso y los pilotos atienden a patrocinadores, invitados y medios. También Carlos Sainz (Madrid, 57 años), que lava su Mini en la estación de Karcher, posa para la foto y se retira a su motorhome para charlar tranquilamente sobre este Rally Dakar, el primero en Arabia Saudí. Aunque las diferencias en cabeza son mínimas, Sainz es el líder en coches, el que ha cometido menos errores, ha navegado mejor y corrido más.

Pregunta. ¿Por qué los veteranos siguen mandando cada año en el Dakar?

Respuesta. Se dan una serie de circunstancias. Somos tres pilotos en este momento que reunimos una serie de condiciones que nos permiten estar luchando por ganar, pero no necesariamente es un tema de edad. Hace diez años estábamos los mismos y éramos más jóvenes. Se ha dado una generación de pilotos con el mejor piloto de la historia del Dakar, que es Peterhansel; con Al Attiyah, que es tres cuartas partes de lo mismo y conmigo, que me quiero considerar capaz de luchar con ellos. Y eso creo que es circunstancial.

P. Al Attiyah habla de su Mini con cierta envidia. ¿Cómo ha mejorado el coche?

R. El coche el año pasado llegó al Dakar en mejores condiciones que el año anterior, pero no pudimos mostrar su potencial por un problema que tuvimos con el inflado y desinflado de los neumáticos. Y eso en un Dakar de arena como aquel nos descartaba. No éramos competitivos, nos ganaban relativamente fácil, se nos rompía… Pero nadie protestó ni dijo nada sobre el reglamento. Luego fuimos a Marruecos, nos sacaron 20 minutos y nadie se quejó. Vinimos al Dakar y en la primera semana hay una diferencia, como estamos viendo, de dos o tres minutos y ya hay quejas de que el reglamento favorece a los buggie como el nuestro. No me parece justo. Estoy contento y satisfecho. Vamos rápido, hemos conseguido hacer un coche capaz de ganar etapas y estoy orgulloso por ello. Ya no sólo es el Volkswagen, es el Peugeot, es este coche… Lo daban por muerto hace tiempo y aquí estamos peleando por el Dakar

P. ¿No hemos visto aún ninguna etapa con accidentes graves, ¿está la carrera siendo más benevolente este año?

R. Está siendo un Dakar duro. Aquí la escabechina va poquito a poco haciendo mella. De hecho, las diferencias entre coches empiezan a ser ya importantes salvo entre los tres primeros. Además, vamos a afrontar la segunda semana de la carrera con especiales de 500 o 550 kilómetros, distancias que hace muchos años que no hacíamos. Eso implica estar muchas horas dentro del coche. Y mucho tiempo en el que pueden pasar cosas. Por otro lado, vamos a afrontar un terreno de muchas más dunas de arena en las que te puedes quedar clavado en cualquier momento y perder diez, 15 o 20 minutos.

Es difícil imaginar lo que es ir 550km a fondo por terreno desconocido

P. ¿Cómo es pasar cinco horas dentro del coche?

R. Es difícil para la gente imaginar lo que es ir 550 km a fondo, por un terreno que no conoces. Es duro, muy duro. Por eso el Dakar hay que preparárselo bien. Y hay que tratar de llegar en la mejor forma posible, más si eres un veterano como yo.

P. Se está hablando mucho este año de los copilotos. Hubo un tiempo en que se peleó con Nasser Al Attiyah por Lucas Cruz. ¿Costó convencerlo?

R. Con Lucas hemos ganado ya dos Dakar. Es un tipo fantástico, da gusto tratar con él. Aparte de ser un excelente copiloto, es muy tranquilo, me entiende muy bien y la verdad es que no estamos teniendo ningún problema. Pase lo que pase en esta carrera la amistad y el respeto que nos tenemos va a durar siempre.

P. ¿Se ha infravalorado el papel de los copilotos en carreras como esta?

R. Es fundamental. Sin un buen copiloto es imposible ganar un Dakar. Y más en este caso, que se está entregando el libro de ruta por la mañana en varias etapas. El estrés y las situaciones que se dan dentro del coche son complicadas de gestionar. Y la verdad es que Lucas está haciendo un buen trabajo.

P. Hubo un rifirrafe con Al Attiyah en las primeras etapas. Y no es el primero. ¿Cómo es su relación?

Alonso es súper competitivo y aprende rápido. Debe estar orgulloso

R. Es buena, lo que pasa es que Nasser es muy competitivo y a veces hace cosas raras como esa, cuando de repente decidió no dejarnos pasar y tenía como 15 o 20 avisos nuestros. Luego dijo que pensaba que le seguía una moto o no sé qué historia. Es un tipo muy especial, pero es agradable.

P. ¿Le está sorprendiendo el rendimiento de la pareja Alonso-Coma en su debut?

R. Lo están haciendo muy bien. De Fernando hay que esperar todo lo mejor, porque es un excelente piloto, súper competitivo, que aprende rapidísimo, y creo que tiene que estar muy orgulloso de lo que ha hecho hasta ahora. Fue una pena aquellas dos horas y pico que perdió, pero es parte de las cosas que pueden ocurrir en un Dakar. Chapeau con lo que está haciendo.

P. Más allá de los paisajes y de la carrera, ¿cómo ha encontrado el país?

R. Tienen unas maneras muy diferentes de las nuestras, pero confío en que este tipo de eventos ayuden al país a ir cambiando, a cambiar las costumbres tan radicales que tienen. El año pasado hubo un evento de golf, ha venido la Fórmula E, ahora el Dakar. Y, poco a poco, la nueva generación en Arabia Saudí va a tratar de abrir puertas y de no ser tan radicales en muchos sentidos.

P. ¿Cuantas navidades hace que le dice a Reyes, su mujer, que este va a ser el último Dakar?

R. No me atrevo a decírselo, porque se lo tomaría muy en serio. Así que prefiero no decírselo, por si acaso, aunque puede ser el último. Nunca se sabe. El Mundial de Rallies lo dejé de un día para otro. Ese día le va a llegar también al Dakar. No sé cuándo. Creo que me he ganado el derecho de poder decidir cuándo parar. Y de divertirme y de estar aquí.

Seis etapas más y una maratón sin la ayuda de los equipos

Superada la primera semana de Rally Dakar —Sainz lidera la general de coches, con Al Attiyah a ocho minutos y Peterhansel a 16— la carrera entra de lleno en el desierto saudí y se adentra en el Cuarto Vacío, al sureste del país, una zona prácticamente deshabitada salvo por un puñado de villas. Un área inmensa e inmaculada que dará mucho trabajo a los corredores, incluso a los que mejor surfean las dunas. De Riad, la caravana del Dakar se desplazará a Wadi Al Dawasir, Harad, Shubaytah y Qiddiya, a escasos kilómetros de Riad. Seis etapas más en las que la arena será la protagonista total. Seis etapas entre las que se incluye una etapa maratón (para todos, motos y coches) que dejará sin asistencia a los participantes a solo un día para que finalice el Rally.

Será clave cuidar los vehículos para que lleguen de vuelta a Harad —la noche la pasarán en Shubaytah— en las mejores condiciones. Eso, sin perder demasiado. “Cuando sales a una etapa maratón tienes que tratar de gestionarlo. Pero, por otro lado, cuando está la carrera tan ajustada no puedes gestionar mucho. Solo puedes esperar que no ocurra nada y luego, durante el tiempo que tienes al terminar la etapa, haces un plan estratégico de las tres o cuatro cosas claves que tienes que controlar. Y esperar que no haya ningún problema lo suficientemente grave como para que te implique perder mucho tiempo al día siguiente”, explica Sainz.

Superar esa incursión en el Cuarto Vacío dejará a los competidores con pie y medio en Qiddiya.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >