BÁDMINTON

Carolina Marín: “Quiero ser la más grande”

Tras dos años muy duros, en los que ha sufrido una grave lesión y la muerte de su padre, la andaluza afronta 2021 con la ambición de ganar el Mundial de bádminton en Huelva y su segundo oro olímpico

Marín posa ayer en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. / MARISCAL (EFE)
Marín posa ayer en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. / MARISCAL (EFE)Mariscal / EFE

Encajó el primer golpe en enero de 2019, cuando se le rompió el cruzado de la pierna derecha y el infortunio le detuvo en seco, mientras afinaba hacia esos Juegos de Tokio que no llegaron a celebrarse y que esperan una segunda oportunidad el próximo verano; y el segundo, mazazo mucho mayor, incomparable, se produjo el pasado 26 de julio cuando su padre, Gonzalo, falleció después de cinco meses peleando en el hospital tras haber sufrido un grave accidente laboral en febrero. “Emocionalmente, puedo decir que he estado al límite”, reconocía entonces Carolina Marín, al borde del colapso mental y sin excesivas ganas de hacer aquello que más le gusta, que es competir.

Fueron, contaba, los peores meses de su vida; los que no desearía, incidía, ni a su peor enemiga. La lesión, la tragedia, el parón por la pandemia. Todo seguido y en frío. “He cambiado muchísimo en estos dos años”, exponía después, mientras la crueldad del pasado iba quedándose atrás y el futuro va abriéndole otra puerta por la que asoman brillos en forma de alicientes. Ahí están Tokio y el sueño olímpico otra vez, y ahí está Huelva, su Huelva, el Mundial que se celebrará en su ciudad natal entre el 29 de noviembre y el 5 de diciembre, delante de sus paisanos y su gente, con todo lo que ello significa porque al fin y al cabo está enamorada de su tierra marismeña.

“El logo define muy bien mi ciudad, que es luz y es sol, y la tigresa define también muy bien cómo soy yo en la pista”, expresaba este viernes durante la presentación del evento, que se llevó a cabo en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid, sobre las mismas pistas de bádminton en las que se ejercita a diario con su técnico, Fernando Rivas. “Luchar por el Mundial en casa es un sueño, aunque también es una presión añadida. Queremos ese oro y vamos a trabajar para que no se nos escape de las manos”, comentaba la deportista, deseosa de pasar definitivamente página y, cómo no, dirigirse allí donde siempre ha querido estar, sin medias tintas: destino infinito.

“Después del oro en Río parecía que estaba todo conseguido, pero ahora, y así lo he hablado con mi equipo, el objetivo es convertirme en la mejor de la historia. Eso significa ser muy ambiciosa. Me espera un año muy duro, pero quiero ganar el oro en los Juegos y también el Mundial de Huelva”, afirmaba este viernes, sabiendo en todo caso que le queda muchísimo trabajo por hacer, puesto que permaneció siete meses sin competir, de abril a octubre, y las sensaciones no fueron buenas en el regreso a la pista. Debe, pues, reconstruir el camino y recuperarse anímicamente para emprender el doble asalto. El retorno en Odense (derrota en la final contra la nipona Nozumi Okuhara) le dejó con “mal sabor de boca” y el ensayo posterior en Saarbrücken (tropiezo con la escocesa Kirsty Gylmour en las semifinales) le permitió constatar a ella y su equipo que hay un déficit evidente y lógico de juego.

Cambios para remontar

Desde que volvió al trabajo, Marín (27 años) y Rivas insisten a diario en algunos cambios ofensivos y defensivos, con la idea de remontar e ir afianzando esas novedades antes de competir de nuevo a partir del 12 enero. Su 2021 arrancará con tres citas consecutivas en la burbuja de Tailandia (dos Masters 1000 y un World Tour Final) y progresivamente empezará a centrar el tiro en Tokio y Huelva. “Ojalá pueda estar lleno el pabellón, pero tenemos que ser precavidos. No sabemos cómo vamos a estar dentro de un año, ojalá todo se haya acabado”, decía este viernes la tricampeona mundial, que cerrará este curso anómalo en la sexta posición del ranking general, aunque en la primera del listado anual.

Esta misma semana, Marín lanzó su propia línea de ropa deportiva y el lunes presentará en Madrid su libro, Puedo porque pienso que puedo. Y así viaja hacia lo inédito, ese segundo oro olímpico. “Lo importante ahora es cuidarnos y acabar con esta pesadilla que nos está azotando. No hay objetivo más importante que ese”, resolvía en el CAR, en un acto en el que intervinieron la presidenta del Consejo Superior de Deportes, Irene Lozano; el alcalde de Huelva, Gabriel Cruz; la directora general de Deportes de la Junta de Andalucía, Isabel Sánchez; y el presidente de la Federación Española de Bádminton (RFEB), Andoni Azurmendi.

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