ELIMINATORIAS SUDAMERICANAS

Argentina respira en el techo de La Paz

La selección de Scaloni se impone en Bolivia por 1-2 en las eliminatorias mundialistas. Ecuador apabulla 4-2 a Uruguay en Quito.

Lionel Messi conduce el balón en el partido de Argentina frente a Bolivia, en el estadio Hernando Siles de La Paz.
Lionel Messi conduce el balón en el partido de Argentina frente a Bolivia, en el estadio Hernando Siles de La Paz.EFELATPOOL1 / Reuters

En el estadio ubicado a mayor altura en el que se juegan eliminatorias para la Copa del Mundo, Argentina venció este martes a dos rivales en un mismo partido: a la selección boliviana y a los 3.600 metros de la Cordillera de los Andes. El triunfo 1-2 de la albiceleste también significó la primera victoria para Lionel Messi en el Hernando Siles de La Paz, la luna de la FIFA, una cancha en la que Argentina no ganaba desde 2005.

A falta de goles de su estrella del Barcelona, Lautaro Martínez y Joaquín Correa aseguraron el segundo triunfo consecutivo de Argentina en su camino a Catar 2022, tras la victoria inaugural por 1-0 ante Ecuador, el jueves pasado en la Bombonera. Sin contar el autogol del venezolano Rolf Feltscher en septiembre de 2017, fue la primera vez desde noviembre de 2016 que futbolistas argentinos que no sean Messi convierten goles para su selección en las eliminatorias.

A la espera de encontrar una versión de juego más reconocible, pero con justicia por su buen segundo tiempo, el equipo de Lionel Scaloni tuvo el mérito adicional de haber revertido la desventaja inicial ante un rival que no se clasifica para un Mundial desde Estados Unidos 94 y que necesitará un milagro para llegar al próximo.

El factor altura

Bolivia es una especie de doctor Jekyll y Mister Hyde del fútbol sudamericano. Así como lleva 56 partidos sin ganar como visitante en eliminatorias, desde 1993, como local es un equipo que intenta aprovechar la altura de La Paz como si fuese un jugador adicional. Eso, al menos, hasta que su rival decodifica sus enormes limitaciones con la pelota.

A falta de funcionamiento y de estrellas individuales –solo dos futbolistas juegan en el exterior, Marcelo Martins Moreno en el Cruzeiro, de la Serie B de Brasil, y Alejandro Chumacero, en el Puebla de México–, la altura de La Paz es un fantasma que amenaza corroer a sus visitantes desde lo físico y lo psicológico. Lo suele conseguir en pocos minutos.

Entre la escasez de oxígeno, los 11 meses sin partidos ni entrenamientos a causa de la pandemia y la búsqueda de identidad propia del equipo de Scaloni, Argentina lo pasó mal en el comienzo ante un rival que propuso, como siempre que juega de local, un fútbol directo, sin elaboración, de pelotazos al área visitante. Aunque Bolivia debió recurrir como centrodelantero a un futbolista de 41 años, Carlos Saucedo, el gol de cabeza de Martins a los 24 minutos no sorprendió: los centros entre Nicolás Otamendi y Lucas Martínez Quarta comenzaron como una daga para los centrales argentinos.

Con Messi boqueando oxígeno como si fuese un pez fuera del agua, Argentina debió recurrir a la resistencia física de sus jugadores más jóvenes, Exequiel Palacios (22) por el centro del mediocampo y Lucas Ocampos (26) por la izquierda, más el infatigable aporte de Lautaro Martínez (23) en la delantera.

El atacante del Inter corrió toda la tarde paceña como si fuera un fondista keniano en el Valle del Rift y en una de esas arremetidas, con mucho de mérito personal como de guiño de la fortuna, marcó el 1-1 tras un rechazo poco lúcido del defensor José Carrasco. Martínez tiene una efectividad asombrosa: 10 goles en 19 partidos con la albiceleste.

Las apariciones de Messi

Messi, que lo había pasado muy mal en la goleada 1-6 que sufrió Argentina en 2009, cuando dijo que jugar en La Paz era “terrible” e “imposible”, se las ingenió para sobrevivir más como un futbolista de apariciones que como armador de juego. Esa versión a cuentagotas, sin embargo, terminó por desequilibrar un partido que en el segundo tiempo se tornó definitivamente a favor de Argentina por actitud y situaciones de gol.

El prólogo del gol fue 15 minutos antes del final, cuando el jugador del Barcelona construyó una fenomenal apilada, como si estuviera en el llano, que por muy poco no terminó en el 1-2 del propio Martínez. A los 33 del segundo tiempo, a Messi le faltó aire para empezar y terminar la jugada por su cuenta pero derivó en Martínez que, a su vez, habilitó a Correa, el delantero de Lazio de Italia que marcó el 1-2 de Argentina, líder en las eliminatorias, vencedora también en el techo del fútbol mundial.

Ecuador tritura a Uruguay en Quito

En el segundo partido de la fecha, Uruguay, un equipo tradicionalmente rocoso, se desmoronó frente a Ecuador intenso y dinámico, que le endosó un 4-2 en los 2.800 metros de Quito, la segunda plaza a mayor altura de Sudamérica. Un resultado más que meritorio para el equipo del técnico argentino Gustavo Álfaro, quien apenas pudo reunir hace pocos días a sus jugadores y se enfrentaba a la potencia sudamericana que mayor continuidad ha tenido bajo el mando del maestro Óscar Tabárez. Con dos fechas jugadas, ambas selecciones suman tres puntos en la tabla.

Antes de que se cumplieran los primeros 15 minutos, los locales abrieron el marcador con un remate lejano de Ángel Mena, tras un cobro corto de tiro de esquina, que peinó con sutileza Moisés Caicedo, el mediocampista de apenas 18 años del Independiente del Valle, para descolocar al arquero Martín Campaña.

Después de sendas anotaciones anuladas con la ayuda del VAR para ambos bandos, Michael Estrada anotó en el último suspiro de la primera mitad al rematar un mal despeje de Diego Godín que dejó a contrapié a Campaña. El delantero del Toluca mexicano repitió en el segundo tiempo con un potente disparó desde el balcón del área después de juntarse con Enner Valencia.

El extremo del Sporting de Lisboa Gustavo Plata anotó el cuarto gol, en un resultado que se encaminaba a una goleada de escándalo. Ecuador, sin embargo, se relajó en los últimos diez minutos y encajó dos cobros de penal de Luis Suárez que maquillaron el marcador. Esos tantos le permitieron al artillero recién llegado al Atlético de Madrid distanciarse de su amigo Messi como máximo goleador histórico de las Eliminatorias sudamericanas. El uruguayo suma 24 goles –tres en las dos primeras fechas del camino a Catar 2022, todos de penal– por 22 del argentino.

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