tour de francia

Valverde y la burbuja de siete semanas y un día

El domingo próximo, en Imola, el líder del Movistar dejará su mono de ayudante para volver a la lucha por el arcoíris

Alejandro Valverde, en la crono de la penúltima etapa del Tour.
Alejandro Valverde, en la crono de la penúltima etapa del Tour.AFP7 vía Europa Press / Europa Press

Cuando se habla de Alejandro Valverde, un torrente de números ahoga la conversación: 40 años, 13 Tour, 12º, 43 días seguidos fuera de casa, y una semana aún por delante, porque sin volver a pisar España, después de subir al podio de los Campos Elíseos por quinta vez al frente de los cascos amarillos de su Movistar, el mejor equipo en 2015, 2016, 2018, 2019 y este 2020 también, el lunes volará a Imola, en Italia, donde el domingo 27 se quitará el mono de ayudante para ponerse el maillot de líder de la nacional en busca de su segundo arcoíris. Será el día 50º de su burbuja de verano, confinamiento ciclístico con los mismos compañeros, iniciada el 9 de agosto en la Dauphiné.

Valverde, junto a Contador y Freire, el mejor ciclista español del siglo, y de los mejores del mundo, es el hombre de los mil trajes, y todos los que se pone, el de líder, el de campeón, el de ganador, el de pegamento del equipo, el de paraguas de los compañeros, el de casi niñera, de Nairo, de Mas, el de gregario de lujo, los viste con compromiso y decisión. “No ha sido el mejor Tour de mi vida, ni el peor, claro”, dice, con cierta tibieza y escaso entusiasmo, Valverde, que en tres de los 13 que inició debió retirarse con huesos rotos. “Pero, claro, ya no soy un niño. Hemos trabajado muy bien como equipo y estoy contento de llegar a París. Ahora, al Mundial y luego a la Vuelta”.

En 2020 su uniforme ha sido el guardapolvos de profesor para acompañar a Enric Mas en su aprendizaje. “Y lo ha hecho con tanta entrega, intentando siempre llegar hasta el final con Mas los días más duros, que no ha necesitado más motivación ni objetivos”, dice José Luis Arrieta, el director del Movistar, camino de París desde La Planche des Belles Filles, a 500 kilómetros, en coche, pues el Tour no ha usado por la pandemia transportes colectivos, ni trenes ni aviones, para los traslados. Mas terminó quinto, cumpliendo su objetivo en su segundo Tour —el primero lo pasó junto a Alaphilippe en el Deceuninck— a los 25 años; Valverde terminó 12º tras perder dos puestos en la contrarreloj. “No salió concentrado, le daba igual terminar 10º que 12º”, explica Arrieta. “En su burbuja del Tour no pensaba tanto en sí mismo y menos en el Mundial, que tendrá que empezar a afrontar ahora. Pero llega bien de forma, ¿eh?”.

Victoria por equipos

Arrieta está satisfecho con el Tour de su equipo en un año doblemente complicado, por el trastoque de la pandemia y por la revolución de corredores en la escuadra, con la marcha de Amador, Carapaz, Nairo y Landa, entre otros. “Hemos vuelto a ganar el Tour por equipos y no porque fuéramos buscándolo, sino que ha caído por su propio peso gracias a tener a Alejandro y Enric casi siempre con los mejores y con un tercer hombre, bien Marc Soler, bien Verona o Nelson Oliveira, siempre pendientes terminar cerca”, dice el director navarro, que ya subió al podio del Tour como ganador por equipos con el Banesto en 1999. “Y esta vez hemos acabado al completo. Rojas estuvo a un nada de retirarse tras sus caídas, pero salvó de manera milagrosa el día del Puy Mary y pudo seguir”.

El Movistar, el único equipo español en el WorldTour, solo cuenta con una victoria en todo 2020, la conseguida por Marc Soler en una etapa de la Vuelta a Mallorca el 1 de febrero, tan lejos. “Pero no es algo que nos pese mucho en el equipo”, reflexiona Arrieta. “El año ha venido así, no se han corrido las carreras en las que solemos brillar, como la Volta o País Vasco, y luego el verano ha sido Dauphiné como ensayo y luego hemos hecho un buen Tour. Y, además, somos un equipo nuevo con muchos jóvenes que están empezando a consolidarse. Y otros años, claro, los triunfos de Valverde lo tapaban todo”.

Lo más visto en...

Top 50