Champions League

El Bayern, una preparación física de catedrático

Durante el parón, el equipo alemán encargó la puesta a punto telemática a un profesor

Sané y Broich, durante un entrenamiento del Bayern de la semana pasada.
Sané y Broich, durante un entrenamiento del Bayern de la semana pasada.ANDREAS GEBERT / Reuters

Un freestyler —malabarista del balón— se puso a hacer virguerías delante de la cámara. El reto, para todos los jugadores del Bayern, que lo veían desde su casa a través de una conferencia durante el parón por la pandemia, era repetir el juego, que consistía en quitarse la camiseta al tiempo que le daban toques a la bola con la prohibición de que cayera al suelo. Fue un ejercicio divertido, pero también parte del plan físico que ideó Holger Broich, catedrático en preparación física, doctor y profesor —Procesos cuantitativos para el diagnóstico de rendimiento en el fútbol de élite fue su tesis doctoral—, también director de ciencia y fitness en el Bayern desde 2014.

Resulta que el Bayern, aunque mantenía el triunfo por norma, rebajó sus prestaciones a partir de febrero, pues al equipo se le veía fatigado y sin demasiada chispa. Preocupados en el club por Europa —pues ya daban por descontado el laurel en la Bundesliga—, decidieron darle la responsabilidad de la nueva puesta a punto a Broich, recomendación del adorado extécnico Juup Heynckes, que dirigió al equipo en cuatro épocas diferentes resueltas con cuatro ligas domésticas y una Champions en 2013. “Un científico sabe cómo dirigir a un grupo, programar entrenamientos enfocados si tienes un día marcado de vuelta a la competición. Pero en marzo no sabíamos cuándo se reprendería”, explicaba Broich para el periodico Süddeutsche Zeitung.

Por lo que tras pensar en cómo llegar a los futbolistas, creó el ciberentrenamiento individual. “Pero no podemos olvidarnos de los procesos dinámicos grupales. Son imprescindibles”, remarcaba el catedrático, que evidentemente no desvela la fórmula ni los conceptos trabajados. No le ha ido nada mal la preparación física al equipo bávaro, que desde que ha regresado del parón por la pandemia ha ganado todos sus partidos (12, con un saldo de 37 tantos a favor por 10 en contra), también una apisonadora ante el Chelsea en el duelo previo a Lisboa.

Su obra maestra, en cualquier caso, fue la final de Copa frente al Leverkusen, exhibición de fútbol y físico, diluida en los minutos finales. “Los jugadores llegaron al final al límite física y mentalmente. Nos faltó un poco de sustancia”, reconocía Broich, que supo sacarle miga a la situación adversa: “El parón no fue una desventaja para el equipo. Llegó en el momento oportuno. Y ahora, tras una pequeña fase de regeneración, creo que estaremos en nuestro punto máximo de físico en la Champions”. Ha convencido Broich al Bayern, que desde entonces mantiene con los jugadores videoconferencias, clases online y el ciberentrenamiento. Tal es el resultado y la aprobación del club, que está construyendo un estudio-laboratorio en la ciudad deportiva de cara al futuro y, sobre todo, por si se vuelve a para el país. Llegaron bicicletas, cámaras, máquinas de gimnasio, y con el tiempo los resultados. Queda por ver si también le da para vencer al Barça. Por falta de ritmo no será.

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