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Brad Binder, un novato encumbra a KTM en Brno

El sudafricano logra la primera victoria en MotoGP de la fábrica austríaca a los cuatro años de su llegada al Mundial

Brad Binder celebra en el podio de Brno su primera victoria en MotoGP.
Brad Binder celebra en el podio de Brno su primera victoria en MotoGP.MARTIN DIVISEK / EFE

Hace solo cuatro años Brad Binder (Potchefstroom, Sudáfrica; 24 años) se confirmaba como uno de los grandes talentos del Mundial de Motociclismo. Su temperamento de hielo, su pilotaje constante y su determinación en la pista lo elevaron como campeón del mundo de Moto3, el primer campeón sudafricano desde que Jon Ekerold ganara el título de 350cc en 1980. Este domingo, Binder, de los Binder que lo dejaron todo para venirse a vivir a Europa y acompañar a su hijo en el sueño de su vida, ha vuelto a hacer historia. En una carrera magnífica, en la que fue escalando posiciones a costa de adelantamientos atrevidos, algunos para enmarcar, el piloto de KTM llevó hasta la cumbre más alta a la marca austríaca, la fábrica con la que Binder lleva compitiendo desde que debutó en la Red Bull Rookies hace diez años. La moto, además, apenas tiene cuatro años de edad.

Aunque novato —esta era solo su tercera carrera en la categoría—, al sudafricano no le tembló el pulso al pasar a Quartararo, el líder de la categoría, ni al adelantar a su compañero de equipo, Pol Espargaró, con más galones. Tras una salida fantástica y después de una maravillosa progresión en solo tres giros se propuso dar caza a Morbidelli, que llegó a tener segundo y medio de margen al frente del pelotón. Y fallaron las apuestas. Porque, al final, resultó que el sudafricano, y no el ítalo-brasileño, era el hombre a batir este domingo. Un domingo más sin Márquez que no aprovecharon sus rivales por el título, como Dovizioso o Viñales, precisamente cuando más argumentos tenían para llenar el vacío dejado por el rey de MotoGP.

En un circuito largo, con muchas curvas y de rectas cortas; en un trazado lleno de baches y que ofrece escaso agarre a los neumáticos, lo que da más margen al pilotaje que a la moto, Binder se exhibió para deleite de quienes lo apostaron todo en KTM para dar el salto a la categoría reina en 2017. Con una moto especial que, tras muchas dudas y pruebas, ha logrado medirse con las mejores MotoGP. “Cuando la piloté por primera vez este invierno pensé: ‘mierda’; era muy difícil de llevar. Pero en Malasia, en febrero, ya era otro mundo, esta moto es de locos. Han hecho un trabajo increíble”, concedía Binder.  Trabajo en el que ha colaborado como nadie Pol Espargaró, desafortunado este domingo tras un choque con Zarco cuando peleaba por afianzar la tercera posición a mitad de carrera. Cuando soñaba con la victoria.

También Morbidelli soñó con ella. Cuajó una carrera fantástica con su Yamaha del 2019. El italiano se puso en cabeza en la primera curva y no cedió más que ante el empuje de Binder, superado el ecuador de la prueba. Pese a sufrir por la degradación del neumático trasero, como tantos otros este domingo, resistió en la segunda posición, su mejor resultado desde que corre en MotoGP. Nunca se le llegó a acercar Zarco, el hombre que salía desde la pole con su Ducati satélite, y que tuvo que recuperarse de una mala salida. No sin despeinarse. En la pelea por la tercera plaza, el francés tocó a Pol Espargaró en el ápice de una curva. El 44 acabó en el suelo —”No pudo, ni quiso evitarlo”, dijo el español—; el de Cannes se lució con la penalización: dibujó la long lap —una vuelta algo más larga, marcada en uno de los extremos de la pista, como sanción ante una falta— tan perfecta, magnífico ejercicio de tiralíneas a una velocidad endiablada, que ni siquiera cedió la tercera posición.

No estaba Márquez, cierto, pero la carrera fue un espectáculo igualmente. A pesar de la inoperancia de los llamados a luchar por el título. Con la excepción de Rins, que corrió enchufado por los calmantes —se recupera, sin operación, de una pequeña fractura en el hombro—, y se repuso a una 11º posición en la salida para cruzar la meta en el cuarto puesto. O Rossi, que siempre aparece. Y terminó quinto. No hizo su mejor carrera Quartararo, séptimo. Mucho peor fue la de Viñales, 14º. O la de Dovizioso, 11º.

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